Con Mis Derechos No Te Metas: Jaime Cobián, el activismo mexicano y Los Jotos


Por Antonio Capurro

Confieso que lo primero que capturó mi atención al ver el libro de Jaime Cobián fue la sexy ilustración de dos recios, velludos y varoniles hombres mirándose intensamente uno al otro; lo segundo fue el título de la obra: "Los Jotos", de joto osea maricón, puto, afeminado usado en la jerga mexicana.

Y entonces le comenté a Jaime que en el año 2007 a la Selección Peruana Sub 15 de Fúbtol los nombraron "Los Jotitas" por el nombre de su entrenador Juan José Oré. "Aquí un equipo con ese nombre sería uno de puro chicos gay, ¿te imaginas algo así? Sé que hay ligas de fútbol y otros deportes, es que ahora hay más apertura; aunque creo que solo un par de jugadores han salido del closet ¿no? Y es que la homofobia en el fútbol es terrible."

La necesidad de documentar y legitimar la participación de los gays en la historia de México, en la independencia del país, en la reforma y en las luchas sociales más importantes, es lo que impulsó a Jaime Cobián a escribir "Los Jotos", un libro diccionario que trata sobre la cronología de esta palabra. Tarea de largo aliento que demoró casi 19 años de investigación frente a la exigencia de reconocer los derechos de las personas de la diversidad sexual "porque al Estado poco le importa que existan los homosexuales o sus derechos". El trabajo fue una gran aventura que le costó un gran desgaste físico y económico porque la información no existía, así que hubo que comenzar de casi nada o de cero. 

¿Dónde estuvo la gente de la diversidad sexual en la construcción de México?, esa fue la pregunta de la que partió todo. 

"Los chavos de ahora tienen fácil acceso a lo más actual o contemporáneo, pero yo estoy hablando del siglo pasado o más lejos, fue una desilusión saber que a nadie le interesó el libro pero si que existiera ya que nunca antes alguien había escrito algo así". 

Y entonces inició un incansable su recorrido por las bibliotecas públicas, las hemerotecas, el Archivo General de Guadalajara pero también de otros distritos del país cuando era invitado para alguna conferencia o taller como activista. 

Pero hallar documentación acerca del tema fue una búsqueda infructuosa porque la información no se encontraba así de fácil. ¿La razón? Jaime no tenía la menor pista de cómo se llamaba a la gente de la diversidad sexual en aquella época hasta que años después encontró el peyorativo jotos. 

"Lo que yo hice fue demostrar nuestra presencia, todavía falta investigar qué hicimos, en mi libro constato que sí estuvimos, por ejemplo en el año 1864 el gobernador del estado de Jalisco decreta crear una cárcel exclusiva para los afeminados a los que tendrá que cuidarse de cómo hablan cómo visten cómo coquetean cómo tratan de tener una relación con otros hombres, allí queda determinado que hubo visibilidad, pero no encontré indicios de por qué estaban en la cárcel porque no habían quebrantado ninguna ley por el simple hecho de ser afeminados". 


La historia es tan rica y los hechos tan apasionantes que entendemos la motivación de Jaime, me cuenta que en la guerra con Francia el presidente Benito Juárez envía un decreto a todos los gobernadores de que liberen a todos los presos que están en la cárceles y se les entreguen armas para luchar contra los franceses, a todos sin importar que fuesen homosexuales, con lo cual queda demostrado que si hubo participación como soldados. Aunque el resultado fue injusto porque otro decreto de Juárez señala que sino ganaban a los franceses entonces todos aquellos que estuvieron presos y defendieron a la patria se les perdonarán los delitos, salvo a quienes fueron arrestados por ser afeminados o ser sodomitas. ¿Aló discriminación?

"Estuvimos en igualdad de condiciones para defender a la patria y la soberanía, pero al momento de darnos oportunidades nunca se nos trató igual pese haber estado en las mismas circunstancias, y eso sucede ahora mismo porque somos ciudadanos que pagan sus impuestos pero no se nos otorgan los mismos derechos. En mi investigación también encontré un parecido en las notas policiales como el de una mujer que fue arrestada y al momento de hacerle la revisión comprobaron que era intersexual, es decir tenía los dos sexos. También el caso de un mexicano que vino en un circo y se enamoró de un irlandés con quien vivió un tórrido romance hasta que este extranjero decide estar con otro y el mexicano mata a la nueva pareja, un poco la crónica roja". 

Encontró también gente afeminada que ocupó cargos públicos pero fueron rechazados socialmente, con ellos hubo una purga cuando hicieron el Comité de la salud, esto en el tiempo de la revolución. La homofobia de Estado siempre estuvo allí, se da cuenta de detenciones tan solo por el simple hecho de mostrar una conducta afeminada en la calle, o  informes de algunos presidentes municipales que en 1940 o 1950 anuncian se detuvieron a más de 60 afeminados que fueron remitidos a las Islas Marías por conducta reincidente, y los dejaban allí hasta que se morían. Jaime encontró hechos muy reales y duros en donde la diversidad era reprimida y humillada, donde no había espacio para ser diferente, algo que ha ido cambiando con el tiempo.

A la gente homosexual también se les conoció como "mariposas" porque hubo un obispo de la Santa Inquisición para quien los afeminados eran como las mariposas que se acercaban a las velas prendidas porque les llamaba la atención, pero que se retiraban al quemarse, aunque seguía llamándoles la atención y se quemaban del todo. Por aquella época si un afeminado  reincidencia en su comportamiento público se le perdonaba una o dos veces pero a la quinta los quemaban durante la Colonia, caso contrario en la revolución que en el peor iban a la cárcel. A pesar de todo las personas homosexuales no dejaron de vivir sus vidas, pese al estigma y la condena a muerte.

Si escribir el libro fue difícil, encontrar una editorial que lo publique peor todavía, así que pasó de un calvario a otro. Por allí algunos quisieron pero con un cambio en la portada, tener una ilustración de dos hombres bellos muy cerca el uno del otro era demasiado para algunas mentes heterosexuales. Al final CODISE (Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad), la organización de activismo a la que Jaime pertenece y en la cual trabaja, se encargó de la edición, un proceso en el que todos los miembros participaron contribuyendo de muchas formas. La distribución la hizo el mismo Javier promocionando el libro en toda charla o conversatorio a los que era invitado, en organizaciones o universidades donde les interesaba conocer más de la diversidad y derechos.


Jaime es activista en CODISE (Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad, Asociación Civil- Guadalajara), una organización que trabaja a nivel nacional por los derechos LGBT en su país y que fundó con varios amigos en los ochenta pero bajo otro nombre. En CODISE estuvo Max Mejía, el primer gay que luchó por los derechos en México, allí formaron chicos que estuvieran preparados, tuvieran discurso y sobre todo gente nueva con la cual se identificaran las nuevas generaciones. 

Vivir en uno de los estados más conservadores de México no es fácil, él es Guadajalara, capital del estado de Jalisco, donde la tradición religiosa pesa bastante. Jaime nos revela que nunca estuvo dentro del closet sino que no entendía que era homosexual hasta que encontró un libro que le dijo las cosas como son. Tampoco la política le fue ajena pues desde los quince años participaba hasta que un día se dijo a sí mismo voy a luchar por los derechos de los que son como yo. En 1984 conoce a los primeros activistas por la diversidad sexual, en esa época pertenecía al Partido Revolucionario de los Trabajadores.

"Tú sabes que el matrimonio igualitario está aprobado tan solo en el distrito del DF por eso estamos luchando para que se extienda a otros estados y nuestra estrategia es apoyar a parejas gay o lesbianas que quieran casarse en los diferentes estados de la República interponiendo acciones de amparo".



Fue duro tener una madre y hermana homofóbicas que no lo aceptaban, a pesar de eso les dijo su verdad y hasta les presentó a uno de sus novios, siguió adelante con su activismo, en el cual pronto cumplirá treinta largos e intensos años. Jaime recuerda los duros tiempos del SIDA, la mayoría de sus amigos murieron víctimas del virus, a quienes les tuvo que decir adiós muy temprano. Pero también ha gozado de la igualdad de derechos, tuvo que dar el ejemplo y siendo consecuente con sus ideas se casó cuando México DF aprobó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, lo hizo junto a otras parejas que tenían miedo que la Corte de Justicia introdujera una acción legal para prohibirlo; aunque luego de dos años tuvo que divorciarse. Cosas de la vida.


Activista a tiempo completo, Jaime seguirá en su lucha como siempre incansable y luchador.


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