Celuloide Pink: Primer Verano

Desde Francia, el director Sebastian Lifshitz, abiertamente gay, nos entrega una historia dramática llena de sutil encanto, un retrato juvenil intimista y fresco. Titulada para Latinoámerica como Primer Verano, la cinta está narrada en flashback y flashforward contándonos el romance veraniego entre Matheiu y Cedric, con saltos y cortes a veces precisos a veces inexplicables. Pronto la pasión se desbordará no solo en sus cuerpos sino en sus mentes. En francés “Presque Rien” que se traduciría como “Casi Nada” evoca precisamente lo efímero de las estaciones, de los momentos, de los amores de un verano que se va y otro que viene. El casi nada de algo que ya fue que no será que pudo ser. En inglés se llamó Come Undone o Vengo Desecho, que es como Mattheiu llegará al final conforme se desate la trama.

El filme se inicia con Matheiu alojado en una clínica, pero no sabemos por qué está allí, a partir de ese momento iremos descubriendo lo que ha pasado con sus emociones y sentimientos. Volvemos al pasado, Mathieu ha llegado a Brittany, un lugar veraniego, para disfrutar junto a su familia del mar y la playa. Pero no todo es bonito, su madre sufre de un cuadro depresivo y su hermana lo molesta. La única más tranquila es su tía Annick. Él ha llegado para vivir el verano, así que no pierde tiempo. Pronto explotará su verdadera sexualidad al conocer a Cedric. Si Matheiu es un adolescente gay casi inexperto tratando de afrontar lo que su cuerpo y mente le piden; Cedric es uno con más recorrido en el terreno amoroso. Lifshitz maneja muy bien los espacios, vemos a los dos jóvenes amantes gozar de la arena, el mar y el campo. Ellos pueden ser quienes son echados en las dunas haciendo el amor bajo el sol, cómplices de nada y de todo.

La puesta en escena articula cada uno de los elementos que componen ese universo juvenil donde al inicio a hurtadillas y luego libremente, Mathieu y Cedric gozan de su amor en las calles y lugares del pueblo. Si empezaron como amantes ahora son una pareja viviendo una historia de amor. En algún momento sentimos que Lifshitz abusa de la fragmentación en el guión  que no se cuenta todo que es un juego de casusística destinado al azar en donde nosotros tenemos que armar las piezas, pero es quizá en el desorden premeditado que el director afirma ese universo de emociones y deseos. El espectador también cumple un rol de cómplice.


Ellos se tocan se miran, caminan, bailan y hacen cualquier cosa como una pareja con sonrisas y gestos. Ebrios o sobrios al contacto de la olas juegan, retozan y desbordan su virilidad  todo el tiempo que pueden, aunque sea Mathieu quien la pasé más difícil con su madre deprimida por la pérdida de su bebé. Pese a todo siempre queda Cedric, ese amor de verano volátil, encantador, intenso y delicioso. Jérémie Elkaïm y Stéphane Rideau componen una pareja de matices, frescos, naturales y espontáneos.

En el corte original del director se muestra un solo de masturbación, la epifanía que anuncia el deseo de Mathieu, un solitario que luego será un dúo de sudores y formas. Lifshitz filma sin remilgos ni pudores contemplando el juego de dos chicos a punto de ser hombres. Primer Verano es una película narrada en fragmentos casi en desorden a propósito para hacernos entender en su interpretación cinematográfica que nuestras vidas son como las tres estaciones que se decantan con la historia de estos liberados amantes. Una que muere tras otra para nacer de nuevo. un ciclo que nunca termina. Ese verano, otoño e invierno que dejan un cúmulo de experiencias atestiguada en el humor de Mathieu y Cedric.

Y las estaciones nos entregan y nos quitan, crean y acaban. Nacen y mueren. El sol que nos dibuja sueltos y libres en verano que nos puede convertir en liberales transgresores, no es el mismo frente al otoño que nos apacigua sentados en una banca contemplando lo que se viene. Tampoco lo es aquel cielo gris de invierno que nos echa a la nostalgia, al desgano, al encierro y en Mathieu a la depresión. Si hubo una locura de verano hoy no lo es más. Ese descubrimiento es el signo que estamos creciendo pero que nos cuesta. Mathieu tiene problemas para enfrentar la verdad ¿cómo es el amor con otro hombre? ¿voy a sufrir siempre? ¿cómo será mi vida? De hecho que no es un estudio de la depresión homosexual ni sus causas ni sus consecuencias. Porque el filme no intenta explicarnos sino tan solo mostrarnos.


El desarrollo de la película consiste en un sinfín de saltos temporales, adelante y atrás, dejando huecos o lagunas sin contar, de forma que es el espectador el encargado de recomponer y reestructurar la historia. Mathieu presenta a Cèdric a su familia tratando que la fiesta vaya en paz. No tarda en recibir el apoyo y la aprobación de su madre. Pero lo que al parecer los chicos han olvidado es que a veces un romance de verano dura lo que el calor tarde en irse y lo que las gaviotas en buscar un nido seguro. Es Mathieu quien sufrirá más por el transtorno y el cambio de sus sentimientos y de eso habla Presque Rien o Primer Verano, del proceso de maduración y el enfrentamiento con la vida real.

Primer Verano no es una película perfecta es más bien un ensayo visual casi experimento, el retrato juvenil de dos chicos gay que tendrán que vivir tantas estaciones como la vida dure. No estamos frente a un filme que empodere y no tiene que hacerlo porque ahí esta su gran verdad.

Como siempre el link para que la veas y juzgues tu mism@



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