El regreso de JimmyHitch: De aquel placer solitario



Cuando el cuerpo nos pide un encuentro íntimo donde solo hay un invitado.

Aunque curiosamente todos los hombres del mundo la practican y, por supuesto, también las mujeres, la masturbación es un tema del cual todavía quedan muchos tabúes. En la mayoría de los casos, cuando la gente se refiere a esa antiquísima práctica sexual humana lo hacen a manera de broma o muy a la ligera. Y es que parece que todavía no estamos preparados para hablar de manera honesta sobre las dimensiones de nuestra sexualidad; en la que, dicho sea de paso, la masturbación desempeña una función importante. Todavía nos cuesta romper salir del closet en el tema sexual porque es un tema que se practica en solitario en donde estamos nosotros frente a nuestro cuerpo envueltos en las propias fantasías, un placer que forma parte de la sexualidad humana. 


Recuerdo las épocas en que uno apelaba más a la fantasía e imaginación en la que solo contaba tu mente y listo, luego vinieron las revistas impresas (¿alguien recuerda Playgirl o Playguy?) en las que a veces los chispazos dejaban manchas amarillas, eso por allá en los ochentas o hasta los noventas cuando las computadoras y ahora los smartphones, el whatsapp, las app y tabletas lo cambiaron todo.

Es en la Biblia (Génesis 38, 1-30), para quienes no lo saben, donde se puede hallar el origen de esa placer al que la iglesia todavía reconoce como un pecado. Todo empieza con Onán, ¿y quién era él? Pues el segundo hijo de Judá, uno de los once hermanos de José (¿se acuerdan del chico que fue vendido por sus hermanos y que termina convertido en alto funcionario del faraón de Egipto por su don de interpretar los sueños?). Sucede que a este muchachito su padre le encargó la digna tarea de asegurar la descendencia familiar en vez de su primogénito Er, el cual al no ser bien visto ante los ojos de Jehová pereció dejando viuda y encima virgen a su esposa Tamar.

A Judá, en vista de que había pocas doncellas casaderas, no le quedó más que designar a su hijo Onán como el encargado de la tarea procreativa; quien bajo ningún pretexto podía contradecir la orden paterna. Sin embargo, él no estaba de acuerdo con tal mandato ya que no se consideraba un mero instrumento sexual. ¿Adivinas lo que se le ocurrió a nuestro amigo para no hacerle el favor a su cuñada y eludir tremenda responsabilidad? La noche señalada y a punto de quitarle su molesta virginidad a Tamar, Onán que ya tenía su estrategia de rebeldía preparada en lugar de eyacular dentro de su cuñada depositó su preciado semen en la tierra.
Hubo épocas oscuras como la Edad Media en las que el acto masturbatorio fue visto con ojos censuradores al punto que a su ejercicio se le catalogaba de antinatural y degenerativo. Incluso en el colmo de la ignorancia, en los tiempos de nuestra abuelita era una costumbre recurrente que asustaran a nuestros padres con quedarse ciegos, estériles, depravados, viciosos o locos si le daban mucho a la manivela.


La masturbación puede ejercitarse así tengas una pareja ¿quién dijo que no? Las ganas de correrse una olimpiada personal llega estando con o sin compañía, eso depende del gusto y la preferencia personal. Si en el juego sexual de pareja se nos apetece hacerlo con nuestro compañero(a) compartiendo un sublime momento de intimidad adelante. Según los sicólogos la masturbación es una de las primeras fases de la exploración de la sexualidad, la cual desembocará de forma natural en la adolescencia, juventud o adultez cuando lleguemos a estar con alguien y queramos tener sexo. Quizá el único problema sea si es que nos volvemos adictos a jalarnos e interfiera con nuestra vida normal.

Pese a ya no estar en los tiempos de la santa inquisición todavía quedan ciertos prejuicios; para algunos es todavía motivo de vergüenza y de culpabilidad siempre ligados a la moral y la religión. La masturbación es todo un ritual un arte es casi como una ceremonia, porque en ella invertimos no poca imaginación, deseos reprimidos, fantasías eróticas, historias propias o ajenas guardadas en el disco duro de nuestra memoria y demás artilugios. El resultado: un delicioso chorro de tranquilidad.

¿Quién no ha sentido una descarga de tensiones y liberación de energías con la masturbación? Con esta práctica natural y recomendable aprendemos a conocer nuestro cuerpo. No hay nada de malo en cuantas veces lo hagas ya que eso depende de tu aguante (salvo que necesites viagra) y tampoco provoca repercusiones físicas ni malestares, por el contrario nos relaja. No cuesta, te lleva al mismo nirvana, eso tenlo por seguro. Sino prueba cuando quieras, cuanto quieras y verás el resultado de darse una pajita al aire.

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