Mundo Indómito: Francisco León, autor de "Los Stones"

Por Antonio Capurro

Conversamos con Francisco León, escritor y poeta nacido en Lima en 1975, autor de una prolífica obra ha publicado la novela corta “Resplandor Púrpura” (2004) el poemario “Ad Gloriam” (2006), “La historia de Salamanca de Monterrico" tres tomos, La plaquette Sandra (2009), el poemario temático “Summer Screams” (2009), “Historia de Sangallaya” (2012) la novela “Tigres de Papel” (2013), su trabajo de investigación “Salamanca Sixties un estudio sobre el rock en la clase media de Lima” (2014) y su más reciente libro "Los Stones". Pero dejemos las presentaciones a un lado, si hay algo que caracteriza a Francisco es la espontaneidad que sale de sus palabras, la sonrisa cálida y esas ganas de compartir sus experiencias de vida, por eso la entrevista fue un viaje muy humano.

Tres libros tuyos Los Stones, Salamanca Sixties y Resplandor Púrpura, están ligados al tema de la música, la dejaste por la literatura pero siempre está presente ¿no? ¿llevas un músico dentro de ti? 


Sí, las novelas Los Stones y Resplandor Púrpura cuentan la épica de una banda de rock, pero ambas con un tono trágico. En relación a trabajo de investigación Salamanca Sixties: un estudio sobre el rock en la clase media de Lima, les comento que está ligado a Resplandor Púrpura, que nació en base a las historias que desde niño escuchaba en Salamanca de Monterrico, relacionadas a bandas de aquí de los años 60 como el Apple Group, que a su vez sirvió de referente al grupo de la novela. Luego, deseé hacer una historia de la psicodelia en Salamanca y esto me llevó a desarrollar otro libro: La Historia de Salamanca de Monterrico, de 530 páginas. Sólo años después pude plasmar la investigación que deseaba sin desviarme. La música es parte de mi vida. De joven pensé dedicarme a ella, tengo estudios de música en las academias de Pepe Torres, y en otras que preparaban para el Conservatorio. El año 1998 forme mi banda psicodélica Flying Brains, que duró hasta el 2012, tocaba primera guitarra, teclado y cantaba. Soy melómano, cuando escribo imagino el soundtrack que debe acompañar tal capítulo o las reflexiones de un personaje. En definitiva, hay un músico dentro de mí, que ahora es como un bueno y viejo amigo del escritor, coexisten, se meten trago juntos, él es quien le aconseja cual es la canción o canciones que definirán el sentido del libro.

En Salamanca Sixties haces un recorrido por la música de los años sesenta vista a través de sus protagonistas como una época de buenos tiempos y de recuerdos de viejas glorias, ¿los peruanos todavía vivimos añorando el pasado? 


Sí, nos situamos en ese espacio que siempre pretendemos mejor, pues sólo se recuerda lo bueno. Es imposible que funcione de otra manera, pues la gente que entrevisto liga esa época con su juventud que es la mejor época, la de los logros, los primeros amores, los sueños, lo irrepetible y mágico. Muchos de mis libros hablan sobre eso, de añorar, en mi última novela Los Stones tengo frases al respecto: “Mark lo recordaría siempre, escondido en las Salinas de Huacho, con algún retoque para no acabar de sentirse triste, como deben, en realidad, llegar los recuerdos: decorados; pues son en definitiva nuestro banco de alegrías”

¿Has pensando en escribir un libro de mayor envergadura como por ejemplo la historia del rock nacional?

He empezado ya con el trabajo de una Enciclopedia del Rock Nacional. En esta empresa me he involucrado con mi amigo el empresario, sociólogo y comunicador Víctor López García, que en definitiva financia el proyecto. Este año la Universidad Continental de Huancayo debe publicar Wanka Rock: primera historia del rock en Huancayo 1962 -1979. Entonces, tengo material para sumar a la Enciclopedia. Además estoy en mitad de trabajo de un libro similar sobre el Cusco.

¿Hemos tenido un rockstar peruano, muchos o ninguno?
Rockstar no, bandas que me agraden mucho sí. Como Los Mads, Traffic Sound, Los Saicos, El Polen, Fragil…

En Los Stones tu libro más reciente vuelves a tocar el tema de la música esta vez con el grupo de rock británico y también la política, ¿lo consideras un libro con una visión más de derrota o triunfo? 


Los Stones es el testimonio de un drama, el de una generación que pretendió cambiar el mundo y el mundo los cambió. Tiene la poesía de los filmes del oeste de Sam Peckinpah, mi director favorito, pero no por el lado de la violencia seca, sino por los tonos de dramatismo y derrota de La Pandilla Salvaje por ejemplo.

¿Cuánto tiempo te costó encontrar lo que buscabas en la vida, de qué forma te ayudó la literatura en ese proceso? 


Me tomó muchos años. Pasé de la pintura al dibujo de historietas, a la cerámica, a la música, a la poesía y de allí recién a la literatura y la investigación. La literatura es lo que buscaba en la vida, es el fin de ese proceso. Pero no sólo el escribir, sino el leer es algo fundamental para mi existencia. La búsqueda en otros aspectos no acaba nunca, por algo he pasado por muchas religiones. Uno busca llenar el vacío, la carencia de sentido, y todos los caminos son válidos.

¿Te sientes más poeta o narrador? ¿O sigues pensando que la poesía es un género menor y que cualquiera puede ser poeta?

(Risas) Qué buena, no recordaba esa declaración, pero sí, me considero narrador. La poesía está muy manoseada y cualquier lokit@ se dice ser poeta. Aunque eso no niega, ni mucho menos, que existan poetas de verdad.




¿Qué es lo más difícil de dedicarse al arte en el Perú? 

Que el Perú no consume arte. Es mucho decir dedicarse al arte en el Perú. Se debería decir: dedicarse al arte en Lima, que es la que tiene el monopolio, la mafia, la manija, de los circuitos culturales. Es donde están, en cualquier ámbito, los 3 o 4 tipos que deciden, que pontifican, quién es o no es en el arte peruano. Eso por un lado, por el otro no somos un país lector y eso es culpa de nuestros gobernantes aunque suene a demagogia. Los profesores hacen grandes esfuerzos con el plan lector en los colegios nacionales, lo he comprobado pues con mi libro Los Stones he visitado muchos de ellos.

Tigres de papel es una novela urbana de la ciudad que se caracteriza por el uso de un lenguaje de fuerte, prosa poética, una novela donde a través de los personajes y sus historias haces una crítica al ejercicio del poder y cómo se maneja en nuestro país, en cómo funciona el sistema y el status quo ¿cuáles consideras que todavía continúan siendo los grandes problemas sin resolver del país? ¿Cuánto de política tiene tu novela? 

Los grandes problemas del país y que nadie quiere ver por interés o porque les causa dolor, nos vienen desde los inicios de la República y son el racismo, el clasismo, el absurdo centralismo de Lima. A raíz del boom del guano, se convirtió en el centro económico de sí misma, pues siempre vivió de espaldas al Perú, al otro Perú, al de las mayorías olvidadas que debieron migrar hacia ella para sobrevivir como pudiesen. Ojo que menciono la República y no la conquista o el virreinato, pues no existía el país como tal. La obligación de la República debió ser el crear una nación, inclusiva, igualitaria, y no lo hizo. Es más, Basadre menciona que durante la Colonia existía en la sierra una presencia del Estado, no digo que haya sido buena pero existía, y durante la República esta no se dio. Tal como mencionaba el puneño Ezequiel Urviola, activista pro derechos indígenas de los años 20: ¿Es que estamos abandonados? ¿Es que nada significamos en el Perú? ¿Es que la República nos va a ser más dura que la conquista por los españoles? A estos problemas históricos debemos sumar los estructurales como la salud, la educación, que ahora pasan por ser negocios en manos de un Estado neoliberal de imitación instaurado por Fujimori. Este conjunto de situaciones mencionadas las podemos resumir en una sola palabra que definiría el gran mal del Perú: la anomia. Esta falta de reglas de juego claras, esta falta de instituciones sólidas son producto de los errores del pasado y se han vuelto NUESTRA REALIDAD. Si eso no cambia ¿qué futuro tenemos?

Dijiste que te gustaría que todo peruano lea Tigres de papel quizá le caería muy bien a las generaciones más jóvenes que a veces crecen sin memoria de lo histórico ¿no? 

Es un libro difícil, experimental, uso la técnica caleidoscópica, usada por Joyce y Faulkner. Es decir, el tiempo no es uno sino varios, yuxtapuestos. Le caerá bien a los jóvenes porque los hará pensar, ver la podredumbre política sin velos. Cito un par de frases: Los descalzos contemplan carros inalcanzables, salones suntuosos en el Congreso de la Repútica. La ley existe sólo para aquellos que no pueden pagar un buen abogado. Me gustaría sacar un segunda versión bien corregida de este libro, lo merece.

¿Cuáles han sido los escritores de ficción o no ficción que han influido en tu creación literaria? ¿Cuáles esos autores a los que siempre vuelves? 

Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, William Faulkner, James Joyce, Julio Cortazar, Juan Marsé, Jack Kerouac, William Burroughs, Mario Vargas Llosa, (aunque lo deteste como persona) y un largo etcétera, pero creo que me quedo con estos.




¿Cómo ha sido el feedback con tu público ahora que es mucho más fácil y efectivo acercarse a través de las redes sociales? 

Muy bueno, me gusta el contacto personal, las presentaciones, pero reconozco las grandes ventajas de las redes sociales. Es placentero e recibir comentarios de jóvenes que me dicen que Tigres de Papel es el mejor libro que han leído, o que se decidieron a ser escritores por mi culpa, esto es real… y se siente increíble.



¿Qué es lo que más odias del país

Nada, amo el país, es maravilloso, las provincias te ofrecen calidad de vida, buena onda. Odio cosas de Lima. Que esta se considere “el país”, esos aires de gran urbe cuando es una de las ciudades más feas de América y menos desarrollada, en muchos aspectos, para tanta ínfula. Creo que lo peor del peruano anida en Lima, la ciudad te enferma, no te hace querer ser mejor. Por eso cuando escribí mi poema Imprecación que decía: vivo en un país de mierda me equivoqué, lo que debí decir, y lo que sentía era: vivo en una ciudad de mierda.


Ahora pronto son las elecciones de la segunda vuelta ¿qué esperas o qué no? 

Con honestidad no espero nada. Llegaron a segunda vuelta la hija de un dictador que robó miles de millones a todos nosotros, que destruyó los derechos laborales, sindicatos, etc., para posibilitar la entrada del libre mercado… y por el otro lado un anciano lobbysta de intereses petroleros yanquis. Así de simple. 

De hecho que más filosofía, más arte, más política más educación, más ciudadanos con juicio de valor, podría cambiar al país ¿eres pesimista sobre el futuro? 

Soy realista. Si seguimos eligiendo de la manera que elegimos vamos a tener más de lo mismo. Es como dijo Jean Jacques Rousseau: "Ningún pueblo sería nunca otra cosa que lo que la naturaleza de su gobierno le hiciese ser".

¿Cuál es tu meta como escritor, hacia dónde quieres llegar? 

Deseo plasmar una obra que sea lo más perfecta que se pueda y que deje huella, que haga planteamientos que sirvan de aquí a cien años. 

¿Cómo ves a la generación de escritores actuales? 

No existe una “generación”, sino varias y están separadas por factores extra literarios, económicos y de clase social. No es que sea marxista, pero hacernos los cojudos no nos va a llevar a nada. Unos tienen el poder de los medios de su lado, el apoyo de las grandes editoriales, los otros sobreviven en lucha constante con un entorno hostil. Existe también y eso lo he mencionado en algún artículo para la columna que tenía en Extra, los escritores emprendedores. Jóvenes, despolitizados, que buscan otros temas, eso es bueno, pertenecen a una nueva clase media emergente.

¿Has leído escritores regionales? ¿Cómo ves la movida cultural en otros lados del país? 

Sí he leído y asisto a eventos en diferentes regiones. Hay mucho talento que lucha contra el centralismo. Lo bueno es que las redes les posibilitan el saltearse Lima y llevar su obra de manera directa al mundo.

¿Cuál será el tema de tu próxima novela? 

Será histórico y cercano al realismo mágico. Se llama El alma de los muertos. La historia de un paisillo sudamericano con grandes ínfulas y errores que lo convierten en un sin sentido, en un gran absurdo. Es casi una novela de época.

¿Piensas que la literatura peruana salió del closet totalmente al presentar historias de la diversidad LTGB? 

La primera novela con un personaje gay fue Duque de José Diez Canseco en los años treinta. Creo que sí, pero no sé si totalmente, no sé cuánto puede haber de pose o no en trabajos de como los de Jaime Bayly por ejemplo.



¿Cómo se dio tu primer acercamiento al tema de la diversidad gay en la literatura? 

En realidad con los libros de William Burrougsh que narra sus experiencias homosexuales de manera descarnada y poética.



¿Cómo ves el tema de la igualdad de derechos LTGB en Perú? ¿Has visto o sido testigo de algún caso de homofobia? 



Veo que se ha avanzado mucho en cuanto al tema del reclamo de igualdad, con las marchas. No he sido testigo, pero sé por los medios que existen.



¿Tienes en la mente algún personaje gay que recuerdes? 

Varios, empezando por mi Gurú el poeta beatnik Allen Ginsberg.

¿Qué es lo más gay friendly que has hecho en tu vida? 

Tomarme las fotos para la campaña por la igualdad de Plural Perú y para la promoción de esta misma entrevista con el cartel Yo Amo La Revista Diversa. Nunca he ido a marchas, pero de ningún tipo, ni política ni nada. Creo que es temor a las multitudes. Ni a procesiones voy.

¿A quién consideras el hombre más sexy del Perú? 

Sé admirar la belleza masculina, pero no se me ocurre nadie. A nivel mundial en definitiva Mick Jagger de los años 60.

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