El Closet Abierto PAREJAS: David y Martín



Por Antonio Capurro

En octubre próximo David y Martín se casarán como se dice en buen dicho popular, con todas las de ley. Vaya que están emocionados, me lo han hecho notar a través de nuestra conversación por Skype. ¿Cómo no estarlo? Si el día del matrimonio es uno de los más importantes en la vida de cualquier pareja. Ellos están más que listos para el día de la ceremonia que se celebrará en la bonita zona de Tarragona, al norte de España. Los detalles se han verificado más de una vez así que no queda más que esperar por la fecha.

Si vivieran en Perú, David y Martín no podrían tener el reconocimiento de su relación ante la ley, pero ellos no son peruanos, viven una realidad completamente distinta a la nuestra, ciudadanos de un país de un estado y una sociedad que ha tenido grandes avances en el tema de la diversidad sexual.

Amor. David es español y Martín argentino, dos hombres maduros cuyas vidas se cruzaron justamente en Tarragona a través de una cita pactada en una red de contactos en la web. No todo es perfecto, aquel día llovía a cántaros pero ni el frío ni las condiciones atmosféricas los detuvieron de conocerse. Ambos recuerdan que el clic fue inmediato y que el gusto fue tanto que se quedaron horas en ese primer encuentro, de eso ya hace cinco años. 


David estudio filología hispánica pero ahora trabajo en el tema sanitario con personas con diversidad funcional en una residencia de ancianos, es algo que le gusta mucho, se siente realizado el poder ayudar a los demás. Fue Martín, auxiliar de enfermería en un hospital geriátrico, quien le ayudó a David a conseguir ese empleo. 

Martín nació y vivió hasta los veintiún años en Buenos Aires (Argentina), por esa época él era un aspirante a la vida religiosa con deseos de convertirse en cura. Al salir de su país vivió una época en Francia, pero cuando dejó la Iglesia Católica se decidió por España, donde tenía familia. 

Fuera de la Iglesia Católica, lejos de los dogmas Martín cuenta:

"Estuve en una comunidad donde la mayoría eran religiosos, solamente algunos llegaban al sacerdocio para la atención de la misma comunidad, era una rama dentro de los dominicos, me faltaba un año para hacer mis votos definitivos cuando saltó todo, es decir, salir de armario que no fue algo que busqué. Desde adolescente sabía que era gay, lo que pasa es que tuve una experiencia muy fuerte de Dios y yo quería trabajar y vivir al lado de la gente que más sufre, más necesitada y pobre, entonces entré a una congregación que trabajaba en los barrios más pobres de Buenos Aires, con gente que eran inmigrantes de Uruguay, al mes me enviaron a Francia a formarme donde me quedé dos años. Uno está atado a una vida comunitaria donde uno no hace lo que quiere, el carisma del grupo era una vida más monástica y yo quería estar más en contacto con la gente así que pedí permiso al cardenal para hacer una experiencia en una parroquia. Fíjate que ya lo había comentado en confesión y frente a mi comunidad había dicho que tenía tendencias homosexuales, una forma bonita de decirlo, me dijeron perfecto pero de esto no se habla, te aceptamos y es todo. Yo nunca llevé una doble vida ni tampoco vi a nadie hacerlo dentro de la comunidad. Quise ingresar al seminario diocesano, hice el discernimiento de un año y como último requisito me pidieron el diagnóstico psicológico, me hicieron el examen psicotécnico que arrojaba que yo era homosexual, previamente se lo había comentado al Cardenal quien me dijo que no había problemas pero que no lo comente con nadie, entonces cuando los padres del seminario se enteraron por el resultado del examen me dijeron que por una decisión del entonces Papa Benedicto XVI había dicho que se debía desalentar la entrada de los homosexuales al sacerdocio porque son más débiles frente a la castidad, por los escándalos de pedofilia. Y mira, esta fue la excusa perfecta para decirme a mí mismo que debía hacer mi vida siendo quien era. Bendigo ese momento porque no me hubiera aceptado ni tampoco conocido a David. Pienso que ese fue lo más difícil que tuve que enfrentar porque me cerraron la puerta a un proyecto de vida". 

En el caso de David, también lo supo desde muy pequeño, aunque asumió su orientación sexual recién a los 21 años, le costó mucho sin embargo tuvo la ayuda de sus padrinos, quienes son muy abiertos con el tema. A su papá le fue más fácil aceptarlo, quien le dijo tú tranquilo con lo tuyo sigue para adelante; pero en el caso de su madre se la pasó una semana llorando. Siempre me la pasaba encerrado, no fue tan fácil en el instituto hasta que poco a poco fui saliendo a discotecas o bares como en Barcelona, una ciudad más grande a diferencia del pueblo donde vivimos que tiene casi 15,000 habitantes. 

El chat duró tres semanas hasta que señalaron a la plaza principal de la estación de Tarragona como el punto de encuentro. Se morían de los nervios y hacía un frío terrible.

David: "Me gustaron mucho sus ojos, su cuerpo. Martín es un hombre educado, atractivo, gentil, respetuoso".

Martín: "Desde que lo vi me atrajo porque lo vi muy normal, porque nunca me han atraído los iconos, físicamente me gustó lo que me transmite hasta ahora mucha tranquilidad equilibrio, es una persona noble".

Su romance fue muy rápido, unas semanas después y al ver que la distancia que los separaba era de 130 kilómetros, por esa época Martín estaba al paro, entonces fue cuando David decidió ir más a la casa del que será dentro de poco su esposo, y se hizo tan seguido que de pronto ya estaba con su maleta. Un día David le dijo que quería presentarlo a sus padres y la verdad es que ese día en el café donde se citaron, Martín encontró a casi toda la familia. Eran oficialmente novios. Así fueron las idas y venidas de una casa a otra hasta que ya eran una pareja conviviendo en su hogar. 

A pesar de estar en una edad madura no les chocó la convivencia porque ambos tienen casi el mismo ritmo de vida. 

"Somos muy ordenados, limpios, tenemos casi los mismos gustos, lo único es que no me gusta que me invadan mi espacio vital, se lo expliqué", afirma David, mientras Martín replica: "Yo soy muy invasivo, solo hemos tenido pequeños roces, David es más calmo, yo más enérgico. Me quedé con él porque sabía que nos llevaríamos bien". 

La homofobia interna es un tema recurrente en los hombres gay que demoran en aceptarse y vienen de una sociedad machista.

"Yo me había discriminado mucho, no me veía casado ni con las mismas oportunidades como todos los demás, fue gracias a la terapia con el psicólogo Gabriel Martín es que me voy conociendo más, a David le hace mucha ilusión casarse y a mi también. El año pasado que estuve en Londres con mi padre me dije voy a hacerme un regalo de cumpleaños le voy a decir a la primera persona que me caso y se lo comenté a mi papá en un restaurante. Lo veo como un paso de aceptarme a mí mismo como una persona normal no como un extraño que tiene que vivir como un anormal sino vivir en paz porque tengo todos los derechos como el resto. El hecho de casarse no solo te da un reconocimiento sino ventajas económicas, porque la persona que ha compartido toda una vida contigo si te mueres a su pareja le corresponde tus bienes y puede cobrar tu jubilación tanto como tu madre lo haría con tu padre". 

Sus amigos de ambos en el trabajo están muy felices, incluso el cura y la comunidad religiosa donde vivió. Y ellos nerviosos....

Por lo pronto es el matrimonio igualitario, pero no les queda muy claro si quieren formar una familia con hijos, no lo han decidido. Nunca han vivido algún tipo de discriminación. Todos saben que van a casarse.  Lo que les queda claro es que ellos viven su vida con la más absoluta normalidad, no van a discotecas de ambiente o bares sino al lugar que quieran porque se sientes libres. Son muy domésticos, sus amigos provienen de todos lados, aunque tienen una pareja de amigos gay jóvenes que ven a David y Martín como un referente. La mejor forma de ser activistas, al menos en su caso, es mostrarse como una pareja visible. 

También conversamos acerca de los estereotipos, Martín es quien recuerda el comentario de un hombre mecánico gay quien afirmó nunca haber sentido tanta discriminación cuando le dijeron que era gordo y sentía que ni sus compañeros de trabajo lo habían discriminado tanto como la gente gay de los chats. 


"Tenemos muchos clichés de ser gay, dentro y fuera de nuestras comunidad. Un lugar donde persiste es en el campo del deporte más específicamente en el fútbol por ejemplo"

Ya han pasado por todo los trámites que las partidas de nacimiento que ir al juzgado donde llenas un formulario, que le preguntan al testigo desde cuando los conoces, que al mes te dan el expediente para que lo lleves al juzgado y decidir por quien te casará. Ahora solo queda esperar el domingo dieciséis de octubre. Negro, gris y blanco son los colores elegidos, será una boda formal y sencilla en un pueblo a siete kilómetros, en un restaurante con la presencia de la alcaldesa, llenarán el libro de familia para luego de la firma ser oficialmente esposos. 

En su tarjeta de invitación escribieron una frase de Coco Chanel.

"Hemos elegido el diamante porque representa el valor más grande en el volumen más pequeño. Porque la grandeza de las pequeñas cosas es lo que más sentido tiene para nosotros".

Nos han prometido las fotos, así que contamos los días para mostrárselas en un especial.

El álbum dirá David y Martín, felices para siempre.

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