Mundo Indómito de Juan Carlos Herranz: Hey, soy gay

Busca la aurora en la cama y encuentra un libro con historias positivas que defiendan el respeto, el amor y la aceptación que se merece la entrega de corazones de dos personas de un mismo sexo. Hey soy gay regala besos, en apariencia furtivos, a lectores que comprenden que en la unión de dos personas no existe pecado sino fuerza, ilusión y pasión. Las autoras peruanas nos describen veinte vidas valientes en las que el destino brinda caricias fuera de tópicos utópicos o miedos escénicos de un mundo que a menudo es puro teatro e hipocresía. Si el matrimonio igualitario es un derecho al alcance de toda la humanidad, el derecho a entregarse a quien mande el corazón no deja de ser mucho más que una opción de libertad. Tienen María Luisa y Patricia el coraje de plasmar en sus páginas una revolución transgresora sin precedentes en la literatura de habla hispana. Ni como seda ni como guante tratan a los protagonistas de una obra que llora esperanza en un cosmos que se derrumba por la siembra de injustas batallas en torno al sentimiento. Eliminando mensajes subliminales, estas heroínas incas se atreven a plantarle cara a los tontos prejuicios de un sector importante del Perú actual —otrora moderno Imperio Tahuantinsuyo— respecto a la homosexualidad.

“Ser gay era como ser rockero subterráneo, dark, hardcore, una cosa así. Era una marginalidad extrema. Era muy raro que alguien fuera abiertamente gay en esa época”.

Hey soy gay. (Del Río, Patricia y María Luisa) Beto Ortiz

Las relaciones íntimas de las diez personas entrevistadas queda en un punto de crítica social justo en la línea que existe entre el cielo y la tierra. La construcción de la idea que la editorial Planeta ofreció a las escritoras refleja la necesidad de romper icebergs en un país que, mientras no acepte la diversidad en su población, jamás hallará unidad en el camino hacia un futuro de progreso, justicia, tolerancia y felicidad compartida. Nunca existen trabajos o encargos literarios que alcancen el éxito sin que la introducción, el nudo y el desenlace sean coronados por un marco escénico, de ajustado y real lenguaje descriptivo, capaz de transportar la mente del lector hacia el objetivo deseado, trazado, dibujado, esperado. Hey soy gay; por muy disparatado o extraño que pueda resultar a las mentes más vetustas, arcaicas o prehistóricas peruanas, consigue la conjunción adecuada con una técnica sublime. Quizá para alcanzar cierto grado de madurez necesitaría un toque de sarcasmo o mala chingada —como dirían nuestros hermanos mexicanos—hacia las exposiciones idiotas de los charlatanes que se creen por encima del bien, del mal, de Dios y de la ternura entre dos seres humanos que se aman.

“Llevamos (junto a su novia) nueve meses juntas y dos meses comprometidas. Valeria me regaló un anillo en mi último cumpleaños y ahí nos comprometimos”

Hey soy gay. (Del Río, Patricia y María Luisa) Gisella Nagaro

Las estatuas de antaño se hunden en las aguas del olvido con este brillante título en el que bizarros y generosos entrevistados como Amanda Meza, Juan Francisco Melgar, Helmut Kessel, Bibiana Melzi, Esther Vargas, Pachi Valle Riestra o Marianella Castro salen del ropero rompiendo panorámicas ideales que ya solo se sostienen en esos fondos cubiertos por fétidas ciénagas. Desde que comencé a disfrutar la lectura de Hey soy gay sentí que la vida no es ni un beso ni dos ni tres sino sueños con dueños que se buscan importándoles un bledo las bocas ajenas que escupen veneno. Patricia y María Luisa Del Río ofrecen una visión distinta de la existencia de nuestra civilización a quienes más presumen de fe. Dios nunca menciona el pene o la vagina en la Biblia. Las Sagradas Escrituras reflejan la frase más bonita jamás pronunciada. Debería ser bordada; en hilos de oro, o no, en todas las banderas artificiales de todas las fronteras artificiales de este mundo adorable y siempre transgresor dispuesto a luchar contra la mentira: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Amaos las unas a las otras como yo os he amado” Nadie debería pasar por alto esta reflexión que me atrevo a lanzar sin cuidados. El mundo ha sido construido por gente valerosa. Esta propuesta de vida remueve hasta el interior de las ratas de dos patas. Y es que aquí, en realidad, no se trata de historias. Hey soy gay trata de la vida misma. Nada puede tener de malo un beso que se funde con otro beso lejos de las fábricas de hielo.

Juan Carlos Herranz

www.juancarlosherranzoficial.com


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