Con Mis Derechos No Te Metas: Estaban Paulón



En Argentina las parejas del mismo sexo obtuvieron reconocimiento legal en el año 2010. Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina de Lesbianas Gays Bisexuales y Trans desde el año 2015, anteriormente Presidente de la organización de 2010 a 201 y Secretario General de 2007 a 2010, desde siempre un apasionado militante, luchador de causas sociales, nos cuenta cómo se vivió el proceso por la igualdad de derechos.

Por Antonio Capurro

Esteban, ¿de qué forma se desarrollo la lucha por el matrimonio igualitario en tu país?


Desde la FALGBT vivimos con mucha emoción el momento de la sanción de la ley porque cuando iniciamos este camino no teníamos certeza de si estábamos comenzando a luchar por una ley que era posible alcanzar o bien estábamos solo impulsando un debate que quizá en el mejor de los casos nos permitiría aprobar una ley de unión civil. Desde el inicio de la campaña por el matrimonio en diciembre de 2005 teníamos la enorme convicción de que esto era posible, pero sabíamos también de las dificultades que enfrentábamos. Por un lado, nunca antes el parlamento había debatido algo en relación a la diversidad sexual, por lo que tomamos un riesgo importante al iniciar ese debate por el derecho pleno a la igualdad y no buscar una estrategia progresiva que permitiera la aprobación de otras iniciativas para luego llegar al matrimonio. Incluso desde el inicio parte de nuestro movimiento rechazó la idea de promover la ley de matrimonio por considerarla una herramienta de sectores de la iglesia y reaccionarios. Este es el caso de la Comunidad Homosexual Argentina que hasta último momento, a pesar de públicamente apoyar la ley, trabajó para que la aprobación fuera para la Unión Civil que es la iniciativa que ellos impulsaban. 

¿Qué fue lo más difícil del trabajo por lograr la ley? ¿Pensaste en algún momento que no se daría? 


Lo más difícil sin dudas fue instalar en la agenda pública el tema. Nosotros desde la FALGBT percibíamos un importante apoyo por parte de la sociedad y de amplios sectores políticos pero no habíamos logrado instalar la necesidad de aprobar la ley. Al no poder mostrar la urgencia que esta iniciativa tenía no se activaban los mecanismos necesarios para la aprobación de cualquier iniciativa que tienen que ver con el debate público y masivo, que esta ley tuvo durante nueve meses, la exposición de los apoyos y rechazos y el trabajo concreto para lograr los votos favorables de los legisladores. Ese poner en agenda la ley se logró en octubre de 2009, cuatro años después de presentada la primer iniciativa. Pero una vez iniciado el debate quedó claro que la lectura que hacíamos era correcta porque nunca más salió del debate público, de los medios, de las mesas y hogares en todo el país, hasta que el 15 de julio el senado votó la ley. El Senado es siempre más conservador y eso nos asustó un poco, pero creemos que había avanzado tanto el apoyo social a la ley en Diputados, y fue tan tardía y desproporcionada la reacción de los sectores conservadores que todas las movidas para impedir la sanción de la ley llegaron a destiempo. La Comisión que tenía que tratar el tema decidió realizar audiencias en diversas provincias y al sacar el tema a la calle, y alejarlo del senado propiamente dicho, eso tuvo un efecto de enfriamiento del tema y de dificultad para la federación para continuar con el trabajo de cabildeo. Pero luego de emitido el dictamen de esa comisión, que rechazaba la ley de matrimonio y proponía una ley de unión civil con menos derechos y restringiendo otros que ya teníamos, en clara muestra de que la unión civil siempre fue una excusa de los sectores que se oponen a la igualdad para que la ley de matrimonio no se aprobara, es el proyecto tan reaccionario y tan negador de los derechos provocó una respuesta masiva de la sociedad y de muchos sectores políticos que dieron un nuevo empuje para la aprobación de la ley. 

 ¿Cuánto trabajo tuvo que hacerse para llegar hasta acá?


En relación al trabajo un enorme equipo de gente trabajo incansablemente desde diversos lugares para lograr la aprobación. La Federación tuvo la capacidad de ser el vehículo y conducción de múltiples iniciativas que incluso venían de sectores y de gente que nunca antes había militado por la causa de la diversidad pero que encontró en esta lucha un objetivo a alcanzar, y en la FALGBT el vehículo para lograrlo. Sinceramente fue una tarea titánica que a María Rachid y a mí nos tocó conducir pero que se debe al intenso trabajo de cientos de personas y voluntarios.

Entonces hubo una gran sinergia con los diferentes sectores sociales, ¿podríamos decir que ahora la sociedad argentina es más inclusiva y tolerante?


Una enorme sinergia de muchos sectores, incluso no directamente relacionados a lesbianas, gays, bisexuales y trans. Y se dio porque cuando iniciamos este debate planteamos a la sociedad un debate más amplio. Siempre dijimos que esta lucho no era solo por los derechos concretos de pensión, herencia, adopción, entre otros sino que era una lucha por la igualdad, contra la discriminación, por un estado más laico, desentendido en sus decisiones de los preceptos morales de determinados grupos religiosos, y por una sociedad más inclusiva y una mejor democracia. Y ese debate de nueve meses permitió también abordar en profundidad por primera vez un debate acerca de la diversidad sexual que seguramente ha contribuido a que hoy la sociedad argentina sea un poco más inclusiva e igualitaria. Sin embargo, estamos convencidos que esta ley es el punto de inicio para un trabajo mucho más amplio que tiene que ver con lograra la igualdad social. Igualdad social que ninguna ley garantiza de por sí, pero que en este caso esta ley es una herramienta enorme para ese logro y sin ella esa igualdad social sería mucho más difícil de alcanzar.

La ley que fue bastante mediática incluso hubo apoyo a través de un vídeo de un grupo de artistas argentinos y el debate en los medios de comunicación y las redes sociales.

Facebook logró juntar a más de 200.000 personas en un grupo de apoyo a la ley que funcionó como un enorme difusor de los apoyos e iniciativas que se iban teniendo. Y por otra parte un claro apoyo de los sectores con mayor consenso social en este momento en Argentina que van desde actores actrices y músicos de todos los géneros, de los más jóvenes y los que mayor trayectoria tienen, de los más conocidos a aquellos que están comenzando sus carreras, y por otra parte el apoyo de todos los organismos de derechos humanos que en nuestro país gozan de un extraordinario prestigio, de entidades académicas como las universidades nacionales y los colegios profesionales de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, antropólogos, investigadores y hasta referentes de todas las religiones, incluida la católica que por primera vez en la historia de los debates de este tipo de leyes, encontró la expresión de apoyo de un grupo de sacerdotes en ejercicio. Todos esos apoyos fueron cristalizando el enorme consenso social que tenía esta ley que al momento de su aprobación era de más del 60% en todo el país.

Hasta el momento solo Uruguay, Brasil, Argentina y México le han dicho si al matrimonio igualitario, ¿crees tú que la onda expansiva se extenderá a otros lados de la región a pesar de tener en contra a un sector muy conservador de extrema derecha?


La situación en América Latina no es sencilla. Seguramente en otros países los sectores de derecha observarán el debate en Argentina e intentarán utilizar estrategias para que estas iniciativas no avancen. Prueba de esto es el ofrecimiento en Chile, por ejemplo, de la unión civil por parte del gobierno conservador de Piñera que puede ser leído como un intento de desactivar las iniciativas que ahora están tomando relevancia en el Senado de la Nación. Incluso para México nacionalizar la ley que solo ha sido votada en la ciudad es un desafío enorme. La decisión de la Corte Suprema mexicana en el sentido de homologar los matrimonios celebrados en el DF como válidos en todo el país es un avance extraordinario pero seguramente no será fácil lidiar con esto en el Congreso de la Nación con una mayoría conservadora. En Paraguay y Colombia y otros países de la región hay impedimentos constitucionales para la sanción de esta ley o bien hay resistencias parlamentarias y una enorme debilidad de los sectores progresistas en el congreso, Perú no parece ser la excepción. Si bien recientemente se presentó la iniciativa de la unión civil en el congreso es difícil con esta composición del parlamento pensar en un avance en el corto plazo. La sanción e la ley en Argentina es un maravilloso mensaje para todos los países latinoamericanos acerca de que es posible avanzar en este tipo de legislación, pero depende mucho de las condiciones que se den en cada lugar y del trabajo del movimiento. Desde la FALGBT estamos acompañando a las compañeras y compañeros de diversas organizaciones fraternas en esta lucha y ponemos a disposición de todas y todos ellos nuestra fuerza de trabajo y nuestra voluntad de ampliar a todo el continente este proceso igualitario.

Eres militante socialista desde muy joven, ¿cómo surge en ti esa necesidad por expresar tu voz frente a los demás y luchar por una causa?


La verdad que el origen de esa pasión por la militancia lo desconozco pero desde pequeño siempre sentí un enorme compromiso ante distintas injusticias. Pero a la causa de la diversidad sexual llegué a los 23 años, luego de estar 7 años militando en el partido socialista. Fue todo un proceso que acompañó mi proceso de salida del armario y que de a poco me dio las herramientas para entender que eran compatibles y necesariamente iban juntas las causas que abrazaba el socialismo, acerca de la igualdad, la libertad y la solidaridad, y la causa de la diversidad sexual: a mí como a mucho compañeros y compañeros nos costó entender que socialismo y derechos humanos en especial los relativos a la orientación sexual e identidad de género de las personas, no podían ir separados. Pero una vez que lo entendimos tuvimos la fuerza de impulsar primero hacia el interior de la juventud, y luego instalar en todo el socialismo, la agenda de la diversidad. De hecho, el partido socialista fue el autor de las primeras iniciativas de matrimonio y la ley de identidad para las personas trans, y también fue el primer partido en crear un espacio institucional nacional para trabajar específicamente la temática LGBT.



¿Y cómo fue salir del closet frente a tu familia y amigos, cuál fue la reacción? ¿Cómo fue el descubrimiento de tu sexualidad y luchar con la verdad de saber quien eras?


Mi salida del armario fue progresiva y si bien no fue muy traumático el hecho de decidir militar rápidamente tras salir del closet en las causas de diversidad generó reacciones encontradas fundamentalmente en mi familia. Ellos siempre apoyaron mi orientación sexual pero no entendían por qué era importante luchar y hacerse visible en este tema. Y creo que lo han entendido tras muchos años con la aprobación de esta ley porque entendieron que todo lo hecho tenía un objetivo en común y que finalmente valía la pena la exposición y la lucho por el objetivo logrado. En el trabajo, el partido y los amigos fue todo un poco más fácil ya que siempre no solo me apoyaron sino que me incentivaron a trabajar por estos temas, en especial en el partido que tiene directa relación con el trabajo que hago. Salí recién a los 23 años. A pesar de saber desde siempre que era lo que me pasaba, y tener clara cuál era mi orientación sexual, el contexto familiar hizo que durante muchos años intentara ser alguien que no era, buscando novia o bien directamente dejando de lado en mi vida la parte de sentimientos y vida sexual para concentrarme solamente en el trabajo, el estudio y la familia. Esa imposibilidad que sentía había para mí de salir del armario, al menos en mi familia, hizo que recién cuando pude vivir solo me animara a empezar a vivir mi vida sexual y afectiva, tal cual lo sentía, y progresivamente poder ir saliendo del armario en los distintos ámbitos en que me muevo. 

 Entonces vamos por buen camino...


Creo que debates como este, y la mayor visibilidad que hoy en las nuevas generaciones, son la mejor garantía de que las niñas y niños de la diversidad sexual no tengan que pasar más por lo que hemos pasado mucho y creo que ahí también radica un enorme incentivo y energía que ponemos en lo que hacemos. Queremos para las nuevas generaciones un mundo un poco mejor y una vida sentimental afectiva y sexual mucho más libre para esas niñas y niños.

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