Las Charlas Abiertas con Gerardo Poggi, el entrenador de boxeo más gayfriendly de Argentina


Por Antonio Capurro

Gancho de derecha o de izquierda. Knock Out. Victoria. Que estar sobre un cuadrilátero sudándola no debe ser para nada fácil, ni que decir para los boxeadores pero sobretodo para el hombre de camisa blanca, corbata michi y pantalones negros que debe estar con sus cinco sentidos bien puestos en el ring, a fin de cuentas él es la máxima autoridad ahí donde se juega la gloria o el fracaso de los púgiles. Porteño, buena onda y siempre echándole una sonrisa a la vida, son las características que a simple vista uno puede observar en Gerardo Poggi, arbitro bonaerense de 37 años, esposo y padre de familia. Un hombre que vive y ama el deporte su calidad de arbitro profesional. A los 33 años fue elegido el mejor árbitro del mundo por la AIBA la Asociación Internacional de Boxeo. Lo primero que me llamó la atención de Gerardo fue el divertido humor de sus tuit que no hay que tomarse la vida tan en serio ché. 

¿Siempre te gustó el deporte, te alentaron a seguir la carrera o por el contrario tus padres querían que estudies algo distinto o tu deseabas otra cosa?
Mi mamá, quien fue la que estuvo conmigo, me crió y acompañó tuvo la sabia decisión de decirme que yo tenía que elegir o ser lo que yo realmente quisiera. Que no importaba si lo que eligiese estaba o no establecido, que lo importante es lo que uno desea. Y entonces cuando me di cuenta que no iba poder ser futbolista ni boxeador, entendí que quería impartir las reglas dentro del deporte, en una mezcla de deporte y justicia. Mis padres me dieron la libertad y no solo me dieron su palabra sino también lo evidenciaron en su comportamiento dejándome que yo decidiera, eso logra tener en un hijo una fuerza diferente. Mis viejos se separaron cuando tenía cinco o seis años, en ese momento yo me veía con mi papá una vez a la semana. Mi mamá salía los sábados en la noche así que yo le preguntaba a mi papá si podía quedarme con él hasta el domingo, entonces cada tanto íbamos a la calle Castro Barros en Almagro donde estaba la FAB para ver las peleas, luego a comer pizza y finalmente a dormir, por lo menos una o dos veces al mes, ahí fue cuando me empezó a gustar el boxeo. La gente se quejaba mucho de los fallos que los árbitros y jueces daban porque eran malos, ya era más grande tenía catorce o quince años, con mi papá seguíamos en la rutina de ir a la FAB, yo estaba en la parte de la platea, esa fue la forma en que sucedió.

¿Estudiaste algo más?
Capital Federal está dividida por barrios, uno de ellos es el de Versalles, ahí fue donde nací y crecí. Antes de meterme de lleno en el arbitraje estudié en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, para saber y aprender que el dinero se mueve sin que lo haga la persona, me sentí muy atraído por eso, ahí estuve como dos o tres años haciendo diferentes cursos y temas. También estudié para ser maestro de escuela de primaria, uno de mis grandes sueños que nunca pude cumplir, algo que siempre me gustó porque tengo la vocación de enseñar y la llevo dentro de mi corazón, cuando me toca enseñar no me guardo nada, pero no tuve la capacidad ni la inteligencia ni el sostén familiar para ser maestro y colaborar con las futuras generaciones. Maestro, eso fue lo primero que quise hacer antes de empezar en el boxeo, aunque con el boxeo se me ha dado la oportunidad de enseñar a gente que ama el deporte.

¿Cómo es la formación de un árbitro de boxeo? 
Es media, es decir, no tiene un alto nivel de exigencia. Se trata de que la persona comprenda el espíritu del reglamento, no hay grandes exámenes, la preparación física va más allá del nivel personal. Yo intento ser siempre el mejor en todo, pero lo importante es que respeto mucho a las personas que compiten por lo mismo que yo. He ido a terapia psicológica más o menos desde los diez años, he vuelto de adolescente y ya de más adulto hasta los veintiocho años y luego he buscado otras terapias alternativas como el yoga o el teatro que me han dado muy buen resultado. 

Me contabas que has estado en Perú por el tema del boxeo…
En Lima me gustó Miraflores y la parte del malecón, que lo vi cuando el taxi me llevó desde el aeropuerto hasta el hotel, estando en la ciudad vi un partido de Sporting Cristal con la U, días después viajé a Cusco, que realmente es otro Perú. Vi un país más tranquilo y con gente agradable.



¿Cómo está el boxeo a nivel latino y argentino?
El boxeo por lo menos en los países latinos, tiene mucho de marginalidad, el boxeador es alguien que peleando va a ganar plata, es la representación en el mundo de cómo ganar dinero, de cómo sustentar una familia y obtener un cheque, esa es la representación más literal.

¿Te han agredido físicamente cuando has estado arbitrando?
Nunca he sufrido agresiones por parte de algún boxeador.

¿Cómo se ha dado tu experiencia como árbitro en el boxeo amateur y profesional?
Lo que te pasa como árbitro amateur es que lo máximo que podrías intentar ser en tu vida es ser árbitro de una olimpiada, siempre soñé con serlo y cuando me llegó el momento sinceramente lo disfruté mucho. 

Y de alguna forma tu vocación de maestro las has podido sacar enseñando a otros aspirantes a árbitros.
Mira la Federación Internacional de Boxeo me dio esa oportunidad y también la Federación Argentina de Box, por lo cual me siento muy agradecido. Con veinticinco años de edad he llegado a enseñar a gente de cuarentaicinco y hasta personas muy importantes dentro de la justicia argentina, así que me encantaría hacerlo más porque como te dije esa mi vocación.

También eres muy aficionado al fútbol, ¿no?
Sí, hice el curso para ser árbitro de fútbol, me inicié en simultáneo con ambos, el fútbol y el boxeo. A mis veinticuatro años el presidente de la FAB me preguntó si estaba en condiciones y si quería representar a la Argentina como árbitro internacional y respondí que sí quería hacerlo, así que le pedí opinión a mis cuatro maestros, porque me gusta escuchar lo que me dicen y también busqué a otros que opinen diferente. Me dieron a entender que esta era una gran oportunidad en mi vida y que dependía de mi aceptarla o no. 

¿Qué películas sobre boxeo recuerdas?
Tengo dos, una se llama El Campeón, sobre un padre que se ganaba la vida boxeando para darle de comer a su hijo y logra hacerse una pelea final donde muere, esa película me acribilló. Luego la primera de Rocky, un tipo engañado que pelea por ganar el triunfo y esta fue más tipo Hollywood (risas).

LLegaste a un punto alto en tu carrera cuando fuiste elegido mejor árbitro internacional, ¿cómo lo viviste? 
En el 2013 yo tenía treintaitres años pero en mi forma de pensar el tema de que te hagas exitoso o no es la cantidad de años que uno lleva haciendo o ejecutando algo, yo empecé en el 98 en la FAB y luego obtuve este premio. Yo empecé a los dieciocho años y llevo veinte haciendo lo mismo. Con 38 soy un árbitro muy joven, porque el promedio es de cincuenta años. Estoy contento de verdad.




Diversidad

¿Cuánto te diste cuenta que había otros chicos que no eran heterosexuales como tú?
Yo me di cuenta cuando estaba en sexto grado, una o dos amigas, uno o dos amigos tenían una orientación sexual diferente. Recuerdo a uno que era bastante discriminado, los otros a diferencia de él manejaban un poco mejor lo que les pasaba o sentían. Tendríamos unos nueve o diez años, él exteriorizaba su comportamiento de una forma muy fuerte y agresiva para nosotros, que nadie nos había educado en ese tema ni siquiera nuestros padres, algo muy lamentable que ahora es diferente.

Orlando Cruz fue el primer boxeador internacional en salir del closet...
Que ellos decidan hacerse visibles es muy interesante y comparto cien por ciento lo que hacen. Si vos haces lo que sientes estás en el lugar correcto en el momento correcto. En Argentina no se ha visto boxeadores o boxeadoras que hayan salido del closet, pero si se da estupendo y nadie tendría porqué discriminarl@s porque como te dije antes somos un país muy tolerante, aunque lo que nos importa en el boxeo es su calidad profesional en el ring. 

¿Tienes amigos gays o amigas lesbianas, has estado en alguna boda de matrimonio igualitario? Ni amigos gays o amigas lesbianas tampoco estuve en una boda gay, pero si tengo que decir desde que estoy en Twitter me siguen y yo sigo a muchas personas gay y lesbianas. Aquí en la Argentina el tema está muy aceptado. Si un día mi hijo o hija me revela que es gay o lesbiana todo súper buena onda con el tema, sin complicaciones. En mi país el tema de ser homosexual, lesbiana o trans ya no tiene los prejuicios de antes, los encuentras trabajando en todos lados y se desempeñan en todos los ambientes. La gente acepta y disfruta mucho del gay, incluso siente que el gay es superior en el campo profesional porque logra combinar la perfección de la mujer con la del hombre. 

¿Qué es lo más gay friendly que has hecho en tu vida, aparte de hacer esta entrevista por supuesto?
(Risas) Ir a a una discoteca para observar lo que está pasando ahí, todo muy bien eh, ves a hombres bailando con otros hombres, mujeres con otras mujeres (risas).

¿Cómo te manejas en las redes sociales? En Twitter tienes muchos followers eh…
Mira, solo uso Twitter porque no tengo ni Facebook ni Instagram. Si en Twitter me gusta compartir las fotos de mis actividades profesionales y de los viajes, siempre en un tono divertido porque mira la vida yo la veo de una forma más neutra, no las veo como positiva o negativas, lo que sí disfruto cada momento con muchas ganas.

¿Shorts, zunga o speedo?
En Argentina siempre he usado algo más convencional pero si estoy en Brasil uso zunga por supuesto. Te cuento que me fui al Carnaval de Río, no puedo bailar esos pasos de la samba muy bien, pero compré un traje solo para la foto y disfrutar el festejo.

No te escapas eh, ¿quién es el hombre argentino vivo más sexy?
Mira (risas) deber ser Mayron Martinez. Y en el mundo me parece que George Clooney.


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