Noticias desde CUBA por Luis Rondón Paz


Vuelve nuestro colaborador Luis Rondón Paz con su columna Noticias desde Cuba, para informarnos desde la isla sobre arte, política y mucho más.

Desempolvando la Historia de la Homosexualidad a través del Arte

Hace varias semanas, en el capitalino vedado habanero, la popularmente conocida en Cuba y en el extranjero “Fábrica de Arte Cubano” presentó la exhibición “Art Brut Project Cuba”, junto a seis artistas contemporáneos de la mayor de las Antillas. De todas las exposiciones, se destaca la muestra del fotógrafo Derbis Campos quien a través de la técnica fotografía e instalación no sólo le muestra al público algunos de los primeros mensajes de perfil gay escritos en las paredes de las ruinas de edificaciones en La Habana, sino también invita a través de su obra a reflexionar sobre lo universal de las emociones, sensaciones y modos de expresión que encuentra el ser humano que vive escenarios donde la diversidad sexual no es aceptada ni representada desde los poderes estatales.




Considero importante destacar de la obra, como el artista Derbis Campos tiene maestría de invitar al visitante a interactuar con la obra, con el objetivo de lograr que forme parte activa de esa historia de la homosexualidad de Cuba; tan llena de gays, bisexuales y trans, quienes en la clandestinidad de estos sitios olvidados han encontrado el espacio perfecto para poder saciar esas ganas de sexo y contacto real con la carne, donde solo existe el placer físico y constante derroche de orgasmos sin armarios. Sólo hay murales, espacio que sirvió para perpetuar muchos testimonios de la vida gay habanera. Ahí está una de los grandes méritos de la obra, documentando a través de su muestra plástica parte de la historia de la homosexualidad en Cuba, haciendo un guiño a lo más universal de los códigos de comunicación LGBT que han existido en la historia de la humanidad.



La muestra de Derbis fue curada por el Sr. Samuel Riera, del Riera Studio en la Habana.

   

Esta es del archivo 


Por Luis Rondón Paz


Una familia de nuevos ricos, herederos de la novísima burguesía emergente en Cuba y la ostentación de tener el control de estilos de vida que, no son nada más que una máscara para ocultar sus tristes realidades, es la nueva puesta en escena de Argos Teatro.

Así nace Mecánica, texto de Abel González Melo que como parte de una trilogía de Verano Deluxe ,  propone un alejamiento de  las obras predecesoras; Chamaco, Talco y Nevada. Oportunamente, Carlos Celdrán asume la dirección y puesta en escena del texto, y señala de la puesta Mecánica “El regreso de burgueses cubanos a su salón. Su salida del closet, su reaparición desfachatada y súbita. Con sus hábitos, sus excesos, sus dramas, su teatro. Es el salón burgués que vuelve a nosotros distorsionado pero apabullante en busca de espacio, de complejidad, de lugar (…)

En efecto, la narración gira durante un fin de semana de julio cualquiera de estos años, en la lujosa suite-despacho de los Telmer, ubicada en el decimoquinto piso del Hotel Gran Cuba en el balneario de Varadero.

Estamos frente a una familia adinerada que se ha recién mudado para una lujosa habitación en Varadero, donde Osvaldo Telmer (Carlos Luis González) y su esposa Nora Telmer  (Yuliet Cruz) administran la cadena hotelera Gran Cuba y Katia Perez (Rachel Pastor) como la doctora, vicegerente de Sanidad, amante de Nora quien a la vez se encuentra perdidamente enamorada de Osvaldo.



Alrededor de estas tres personas giran Linda Kristín (Yailín Coppola), quien es antigua amiga de Osvaldo, y Carlos Rogbar (José Luis Hidalgo/Waldo Franco), como el vicegerente de Finanzas y persona no grata para Nora.

El conflicto de la obra está centrado los secretos de Osvaldo, la desconfianza de Nora por el dudoso pasado de Carlos y la oportuna aparición de Linda en Varadero en busca de empleo en el área de finanzas.

Todo está arreglado: “Linda será quien sustituya a Carlos”, pensó Osvaldo, pero no previó que su futuro ex-gerente de finanzas acudiría a todos los recursos que tuviera en su poder para poder conservar el empleo que tributaba al bienestar de su familia. Y puso como condición a Osvaldo pagar la suma de 20 000 dolares para salir definitivamente de la empresa y de su vida. Esta condición no fue aceptada al principio, pero cuando Carlos mostró la carta que tenía bajo su manga, Osvaldo no tuvo otra opción que aceptar el precio, pero no tenía de donde sacar el dinero, por lo que trató en varias ocasiones de persuadir a Nara de que no sacara a Carlos del puesto de gerente de finanzas, asunto que Nara enseguida notó contradictorio porque tiempo antes Osvaldo estaba loco porque Carlos dejara la empresa.

Entonces por obra de casualidad Linda entró en acción, y supo por accidente de una parte del trauma de su amigo cuando leyó una nota que dejó Carlos, donde se mostraba con lujo de detalles el manto que cubría la corrupción existente en la empresa y la mano de Osvaldo en todo eso a espaldas de Nara.

Por suerte había una carta para que Osvaldo salvara su pellejo: La jugada de su amiga de los años, Linda Kristín.

Resultó que Linda y Carlos en el pasado fueron amantes y había entre ellos cuentas pendientes. Oportunidad perfecta para que la segunda parte del secreto más temido por Osvaldo, que resulta ser nada más y nada menos que un grupo de fotos de Nara y Katia en una situación que “comprometería por completo la imagen de su matrimonio y la empresa”. Teniendo en cuenta que ellos representaban para el nuevo sector adinerado de ese momento el perfecto modelo elite de familia exitosa heterosexual. Por lo que un escándalo de ese tipo sería lo peor para Osvaldo.

Pero bueno, Linda, sin enterarse de esa parte de la verdad pudo convencer a su antiguo amante de no hacer público su secreto y le entregó el CD con todas las fotos del amorío lésbico de Nara.

Aparentemente la obra parece terminar en esa escena, todo el mundo había resuelto su problema: el gerente de finanzas decidió no revelar la identidad sexual de la esposa de Osvaldo, Linda ocuparía el cargo de su antiguo amante, Nara seguiría de gerente de la cadena hotelera, en fin, el final feliz.

Pero no.

La historia de la malversación de los fondos había sido enviada  por Carlos en un correo a Nara, donde informaba de todas las transacciones secretas e ilegales. Al darse por enterada ella armó mayúsculo escándalo a Osvaldo. Le humilló, maltrató, y hasta casi le pidió el divorcio. Ella se dio el gusto de vanagloriarse de su perfecta imagen de mujer exitosa, sin una mancha en su expediente. Posición que sacó a su marido de quicio causando que él le restregara en su rostro el motivo de por qué su oposición para sacar a Carlos del cargo de gerente de finanzas, las fotos que revelaban su otra vida. Poniendo en tela de juicio su aparente imagen de esposa fiel y dedicada. Cerrando así la obra en su clímax.

En general se puede concluir de la puesta, una historia de nuevos ricos, en un escenario parecido a una casa de muñecas, la cual contrasta con una grotesca realidad cubana tratada desde los códigos del teatro, el cual expone cómo en Cuba lo cotidiano y lo ficticio convergen en espacios donde se reflexiona una vez más sobre, el oportunismo, la revancha, lo corrupto y la sexualidad que definen posiciones en la vida de las personas. Y Que en el caso de Mecánica, se puede apreciar el cómo estos nuevos ricos intentan jugar a tener el control de todo, cuando en realidad son marionetas de sus creencias irracionales y prejuicios atados a cánones marcados de la élite clasista.


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