DragSpectacular: LOLITA VERSACHE

El mundo es cuadrado

DragSpectacular por Juan Carlos Herranz


Lolita Versache ha aprendido, con el paso del tiempo, que la nobleza es mucho más inteligente, necesaria y gratificante que el odio, el egoísmo o la falta de humanidad. La mirada amistosa hace buenos amigos, siendo preferible la misericordia aún a la justicia divina misma. Alguna de las aficiones de esta gran artista son las salidas y escapadas hacia lo desconocido. Le fascina hacer senderismo por montañas de miles de metros de altitud y, sobre todo, conocer pueblos; lugares con encanto, emplazamientos de multiaventuras donde el deporte general y todo lo relacionado con la naturaleza, se centre en su amor por el público que, desde hace tantos años, miman su arte con un feeling digno de verdaderos ángeles. Ser o parecer en la vida no guarda similitud para Lolita Versache. Lejos de interesarse por el vacío de la nada, su triunfal carrera artística recorre kilómetros de autopistas que le brindan la posibilidad de continuar siendo la dueña de su vida. Ni le gusta ser comparada con princesas de sal ni mucho menos con luces que iluminan la nada. Ella es parte integrante de la magia de un hombre —–se refiere así mismo—–, y de miles de personas que son felices a su alrededor; que han sido capaces de cubrir el mar de la tristeza gracias a la entrega incondicional de su admirada estrella:
“Me cuesta mucho esfuerzo desprenderme de Lolita cada vez que se apagan los focos y tengo que regresar a mi camerino para volver a recuperar mi identidad —–explica su álter ego—–. Frente al espejo suelo hablar o divagar sobre la vida misma y los arrebatos a los que la suerte o el destino me obligan a enfrentarme. Esa soledad me permite descubrir, día tras día, que Lolita y Jonathan somos un corazón en dos almas que comparten nostalgias, tristezas, alegrías, ilusiones y esperanzas con mucha gente que precisa mi hombro para dejar atrás los sinsabores que a ell@s también les persiguen. A veces me dan ganas de llorar —–se explica—– por la suerte que tengo de tener un trabajo que amo, una vida que me llena, un amor que me cuida y un futuro que depende de mí presente y no al contrario. En mi camerino me encuentro estacionado en el limbo. Me pierdo frente a ese espejo sin rumbo fijo entre las cuatro paredes que me conocen a la perfección. Confieso que son momentos en los que me importa un carajo si el mundo se viene abajo o no, y todo porque me pone de mal genio recordar todas y cada una de las expresiones de sufrimiento que a menudo me encuentro cuando se abre el telón —–el silencio permite que la dama duerma y el artista despierte rumbo a donde sus pasos le quieran llevar—– Cada minuto de la vida se pierde como un día gris así que prefiero disfrutar lo que resta de noche con mi gente, seguidores y amigos por si mañana por la mañana no saliese el sol. Me gusta ser previsor”.
En los labios de Lolita Versache reposan palabras que acarician el alma de cualquier ser humano. Desde sus ojos brota una luz especial capaz de iluminar los lugares más recónditos y oscuros de cualquiera de nuestros corazones. Tiene una sabiduría que permite intuir indicios de que existe un paraíso al que tod@s podremos acceder en base a nuestras acciones, actitudes y aptitudes. La filosofía y la religión de esta bella persona se concentran en la misma esencia de respeto por sus semejantes; por quienes sufren, por aquell@s que aceptan las embestidas de las bestias resentidas por la fuerza de los besos con pasión. Los focos siguen apagados hasta el día siguiente pero abajo, lejano ya el escenario, la gente encuentra en los abrazos del artista un motivo para seguir desafiando al mundo de los mediocres. Señores y señoras. Damas y caballeros… con ustedes… ¡Lolita Versache!

-         ¿Por qué Lolita Versache canta siempre al amor?

Me considero una persona de buen corazón y noble porque mi vida transcurre alejada de la prepotencia, del quiero y no puedo o de cualquier superficialidad humana. Los golpes en la vida son inevitables pero no puedes ceder a la maldad sino crecer y endurecerte para batallar con más sutileza, valentía y atino. Canto siempre al amor porque es el recurso y el motivo principal de mi existencia para seguir caminando y, por supuesto, lo que quiero para mí lo quiero para mi público. Siempre introduzco temas de amor en mi show para que la gente nunca olvide que debemos amarnos los unos a los otros como yo les he amado y entregado todo en el tiempo que dura mi actuación.

-         ¿Te consideras modelo a seguir por las nuevas generaciones de artistas?

En absoluto —–afirma con rotundidad—–. Las nuevas generaciones de artistas traen otros estilos, otras perspectivas, otro rollo —–vira la conversación y comienza a recordar sus inicios profesionales con un tono aún más pausado—–. Llegué de Sevilla a Madrid y jamás olvidaré lo que aprendí de los grandes profesionales que me arroparon en la sala A Noite —–sonríe—–. Siempre que pienso en ello me entran ganas de reír por las ganas que tenía de comerme el mundo con mi copla, mi folclore, mis chistes y mí puesta en escena tan sencilla; con tanta inocencia, ante un público que siempre se las ha sabido todas —–una sonora carcajada contagia a todos los asistentes a la entrevista—–. De todas maneras que nadie piense que venía del pueblo con los chorizos y el jamón —–hace un inciso antes de proseguir con las preguntas—–, porque ya entonces, Lolita Versache era tan innovadora que se atrevía a mezclar cuplés con lo último de Fangoria. ¡Menuda he sido y soy yo!

-         ¿En qué se diferencia Lolita Versache del resto de sus compañeras para que el público enloquezca con solo pronunciar su nombre?

Lolita Versache es un personaje muy infantil, rebelde, picante, traviesa, con un poquito de mala leche que impide que sus seguidores se escapen mientras ella está en el escenario —–bromea—–. No les dejo que dejen de reír ni para tomarse una copa de agua con misterio. ¿En qué me considero diferente a mis compañeros y compañeras de profesión? Quizá soy muy perfeccionista y seria como transformista aunque, ahora que lo pienso —–no deja jugar con la mirada mientras responde—– Lolita Versache solo existe una y esa soy yo. Con esta respuesta van dos que termino con la bendita expresión soy yo. Como no me inspire más podría parecer que estás entrevistando a tu amiga Marta Sánchez —–su sentido del humor no tiene límite—–, pero no, tranquilo. Eso es lo que me hace diferente del resto de los artistas y el público lo sabe. Soy yo, Lolita Versache y como yo ninguna.

-         ¿El glamour y elegancia se perfila con la experiencia o se nace con ambas cualidades?

El glamour de la locura siempre acompaña al verdadero artista —–afirma—–.  El resto forma parte de un proceso natural de aprendizaje, tanto a nivel personal como profesional. Las tablas te van enseñando a ser fuerte y no dejarte pisar por los problemas. Como buen sevillano, por otro lado, tengo un arte para pelar la gamba que no me gusta y sacarla de mi camino… No sé si me comprenderá el lector pero me refiero a que en mi paella no hay gambita mala. Lolita Versache piensa que el mundo es cuadrado, es una santa y se codea con quien le da la gana.




-         Te atreves con todo y lo demuestras allá donde tu espectáculo llega. Lo mismo en Benidorm que en Madrid el público se rinde a tu elegancia ¿Cuál sientes que es tu profesión?

Trabajo para vivir pero, he de reconocer, que mi verdadera vocación es sentirme en un escenario como el reflejo de mis valores en la vida —–contesta a corazón abierto—– ¿De qué me serviría el éxito que tengo ante mí público si no fuese de verdad, si no ofreciese lo que realmente pienso y siento? Uno se puede maquillar mejor o peor. Lucir galas más o menos elaboradas pero —–inspira con profundidad—– si lo que entregas a la gente es mentira, es un mero papel fugaz a cambio de unas monedas, el camino se acorta y te pierdes en el laberinto del olvido. Un artista debe reírse primero consigo mismo y después repartir esa alegría o esos momentos mágicos con el resto de los mortales. He dicho —–puntualiza con simpatía—–. Soy divina, auténtica y única ¿o no? —–una nueva carcajada se escucha por todo el camerino.

-         ¿Qué pensaste cuando la BBC te retrató como la pelirroja de voz dulce y suave de Madrid?

Los británicos me confundieron con Rihanna y sus continuos cambios de looks —–sonríe—–. Me considero adicta al trabajo bien hecho, pero no renuncio a un grito bien dado bajo ningún concepto. ¡Con lo que me gusta gritar! —–Por más que lo intentan, los presentes no pueden dejar de reírse con lágrimas en los ojos—–. Respecto a la dulzura soy como el pan dependiendo de la situación. Me refiero a que soy como el pan duro si me percato de que algo no me cuadra o llega alguien a mi espectáculo medio dormido de otro lugar. Enseguida saco lo más dulce que pueda encontrar en mi sección de bollería fina y; en ese momento sí, tiro la barra dura hacia donde tengo que apuntar. Aprovecho que mencionas la BBC y lo que comentaron de mí, para asegurar que alguna que otra persona se merecería un estudio exhaustivo en el programa televisivo Cuarto Milenio —–se ríe con sorna—– Te encuentras tanto fantasma dentro y fuera de los escenarios. Gracias a Dios que yo, en lugar de agua bendita, me protejo de las vampiras chuponas con la buena energía del público.

-         ¿Existe delirio de grandeza entre los seres humanos?

Existe mucha envidia y mala leche  —–asegura—–. De momento no las he sufrido en mis carnes pero ya sabemos que nacemos para superar pruebas y, oye —–quita hierro al asunto—– si una tiene que pisar fuerte en su camino y sin querer le rompes el meñique a Drácula o la momia —–le encanta hablar con doble sentido—–, pues con gusto les pego una pata de palo y a seguir caminando cada uno por su lado. Ancha es Castilla y yo soy… pues yo misma con mi circunstancias… —–sorprende su desparpajo.



-         ¿Hasta dónde quiere llegar Lolita Versache? ¿Y tú?

Lolita Versache quiere seguir disfrutando del reconocimiento de su amado público —–se emociona—–. Llevo 13 años luchando por un sueño que, gracias a Dios y a mis seguidores y a la gente que siempre ha creído en mí; ha superado muchos momentos de hipocresía, falsedad y maldades de un mundo travestí que debería ser más generoso; ya no solo con el colectivo LGTBI sino con el mundo. De nada nos sirve luchar por ver reconocidos nuestros derechos si quienes representamos, como artistas, una parte importante de nuestro movimiento de lucha, nos damos la espalda los unos a los otros. Lolita Versache no sube a un escenario a competir con nadie sino a divertir y, con sutileza, o no, a chillar bien alto que ¡tod@s somos iguales! —–un silencio inesperado nos deja sin aire—–. Yo me llamo Jonathan Márquez y soy un chico sevillano que vive tranquilo, con amor y enamorado de las cosas bonitas que nos ofrece este mundo en nuestro efímero paso por él. Lolita Versache me quita mucha tranquilidad pero, aunque suene cursi, gracias a ella he aprendido a amar y a compartir mi amor con las personas que necesitan ayuda y protección. ¿Sabes? —–Afirma clavando sus ojos en los míos—–, puedo bromear pero cuando digo que yo soy yo no dejo de pensar que, como tú, como todo el mundo, somos almas que estamos cansadas de mundos de fantasías o ilusiones temporales. Junt@s podemos crear algo más que un espectáculo en el que desternillarnos de la risa.



Comentarios

  1. Que GRANDE!!!! Excelente entrevista realizada, fans de @lolitaversache... CHAPÓ te deja con ganas de saber más de ella... habrá que ir a verla donde esté!!!

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