DragSpectacular: PSICÓTIKA PÉREZ

La superficialidad nos invade y yo la invado a ella

DragSpectacular por Juan Carlos Herranz



Psicótika Pérez no es un transformista a quien se le olviden las vivencias importantes. Comenzó en las tablas un maravilloso año 2003, mientras se celebraba el Orgullo Gay. Aquel día nació una de las jóvenes promesas que, hoy en día, más nos alegra con su desparpajo y su elegante descaro. Guillermo López —–su álter ego escondido tras el cristal del maquillaje—– despacha a sus seguidores, espectáculo tras espectáculo, desternillándolos de la risa; no en vano, ha transformado a Psicótika Pérez en la emperatriz de los escenarios pero también de Gayromeo, Tuamo, Gaydar, Bakala, Wapo o Grindr. Porque ella no es una Drag Queen al uso sino un creativa del siglo XXI: dicharachera, moderna, inquieta, curiosa, atrevida, osada, valiente y digital; muy de andar por las redes y estar en contacto con su público o admiradores. El mayor valor de Psicótika Pérez, sin embargo, sobrepasa con creces todo lo que ofrece como artista. La grandeza de las personas nunca se mide por la belleza, el nivel de estudios alcanzados, el dinero que se posee en la cartera o la casa en la que se reside. La lealtad de su corazón, su espíritu de lucha y la humildad de su alma han convertido a esta fantástica figura de la noche madrileña en punto de referencia para algunos y punto de inflexión para los demás. Esta hoja en el viento convierte al éxito merecido en una gran sonrisa que, de lado a lado, ilumina la vida ajena dejando atrás los problemas:
“Llevo 14 años trabajando para el público desde que me presenté en el Gay Pride de 2003 y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida. Desde que toqué por vez primera una barra creo que he tocado todos los palos habidos y por haber —–se confiesa con la melena suelta—–. Me parece perfecto quienes vayan de divinas de la muerte o perfectas de la vida —–lejos de preparar su munición sale a relucir su bondad y sinceridad—– pero yo he luchado mucho hasta dar forma a este sueño o fantasía que es Psicótika. Como diría la veneno: rojo pasión, rojo putón. He batallado en mil lugares por mí y por mi público. Si he tenido que ir a la Castellana o la Casa de Campo en algún momento de mi vida lo reconozco con valentía, porque gracias a esos momentos soy una persona digna de pies a cabeza. Nadie es más falso o verdadero bajo los focos por sus orígenes sino por su buena energía. Los artistas nacemos estrellas, estrellados o con pruebas designadas que debemos ir superando —–gesticula para dar más fuerza a su declaración—–. La vida ni es blanca ni es negra sino todo lo contrario. Paso a paso estoy consiguiendo mis metas y, desde luego, a mi público lo llevo conmigo allá donde yo esté trabajando o descansando”.
En los pequeños gestos de un artista de cabaret, Drag Queen o transformista se descubre a un hacedor y soñador; a un creyente y pensador, pero más que todo, resulta sencillo conocer a una gran persona que desea contarle al mundo todo lo que es capaz de hacer por su fe en sí mismo y su amor por los demás. Psicótika Pérez parece ese pájaro inofensivo —–que no pájara—– posado en un alto y frondoso árbol. Un animal, con esa apariencia dócil, que nunca tiene miedo de que la rama se rompa o se vaya a caer al vacío. Evita dar sentido al miedo escénico porque su confianza no está pendiente de su entorno sino de sus propias alas y las de quienes tanto la quieren: Tu che mi hai aiutato ad iniziare. Tu che mi hai aiutato a continuare. Tu che hai sostenuto il mio lavoro, che hai seguito la mia traiettoria… Tu meriti tutto il bene che il mio cuore ti può dare… —–Tú, que me has ayudado en mis comienzos. Tú que me has ayudado a continuar. Tú, que siempre has apoyado mi trabajo, que has seguido mi trayectoria y me has acompañado en el camino… tú te mereces todo el amor que nazca en mi corazón—–. Señores y señoras. Damas y caballeros… con ustedes… ¡Psicótika Pérez!

-         ¿Crees que el ser humano tiene un trastorno grave del sentido de la realidad?

Si tomamos en cuenta el comportamiento anormal de algunas personas, las noticias que vemos en los medios, etc. —–prefiere no extenderse en los motivos de su valoración por vergüenza ajena—–; pongo la mano en el fuego de que  vivimos en una sociedad trastornada por completo. 
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      Hace catorce años que Psicotika Pérez se transformó en un nombre propio de la escena ¿Qué recuerdos tienes de tu primera vez?

Los sentimientos de superación, los nervios y las ganas de aprender que tenía y que, por supuesto, sigo teniendo.

        ¿Plataformas o zapatos de tacón de aguja?

Aguja por supuesto, las plataformas son muy de los 90. Aguja y pisando fuerte —–lanza una sonrisa casi malévola—–. Renovarse o morir, nena.

-         ¿Cómo valoras términos como Grindr o Casa de Campo?

El tiempo no pasa en balde —–afirma con seriedad—–.  Ni los valoro ni los dejo de valorar. Con el transcurso de los años las personas coherentes se van centrando en aspectos y objetivos acordes a su edad. No soy una abuela y, desde luego, he probado de todo y no todo lo que he probado ya me interesa. Ahora estoy luchando por tener mi sitio en la vida. Un lugar que se describe con términos que me dan mucha más satisfacción en todos los sentidos: Sala But, Jaleo, Versés, La Riviera, ¡Que trabaje Rita!, PK2SeXion, DLRO Live, Boite, o Sala Pirandelo

-         ¿Psicotika Pérez es reflejo de nuestra sociedad actual?

Intento que mi personaje sea una caricatura de algo que, en realidad, nos afecta a nivel social. La superficialidad nos invade y yo la invado a ella con mi verborrea y mis pelucas. Mi espectáculo gira en torno a una crítica necesaria en la vida.

-       Cuando afirmas que te encantan los coches tuneados, las joyas de oro y el ambiente de Vallecas —–su barrio madrileño—– ¿no te da la impresión de estar siendo demasiado superficial? ¿O quizás eres demasiado clara con tus sarcasmos e ironías?

Mi espectáculo es sólo un reflejo de una parte de la sociedad. Critico ciertos comportamientos de personas a las que el día les debe confundir —–pone los puntos a las íes—– y lo hago colgándoselos a Psicótika Pérez. Hasta ahí. Cuando me desmaquillo y regreso a casa, te puedo asegurar que, como persona, no tengo nada que ver con ese tipo de aliens.

-         Te comentarán muchas cosas después de tu espectáculo ¿Cómo sientes la respuesta del público? ¿Se muestra receptivo contigo?

Me considero muy cercana a mi gente —–sonríe con cariño—–. Me gusta reírme con mis seguidores y mantener buena relación con ellos. La verdad que me siento muy orgullosa de poder afirmar que tengo un público muy receptivo; que me trata muy bien y al que quiero con locura. No estoy pendiente de si recibo más o menos aplausos. Si trabajando consigo arrancar a la gente unas sonrisas me doy por satisfecha. He nacido para ser feliz en la vida y para aportar mi granito de arena en la felicidad de mis semejantes. ¡Mamá soy artista!

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¿Existe rivalidad entre los artistas de cabaret, las Drags Queen y los transformistas?

Mucha rivalidad pero también mucho cariño entre nosotros —–trata de no herir susceptibilidades—–. En la profesión he forjado muy buenas amistades y son mayores las alegrías que te ofrece el backstage entre compañer@s que las desilusiones. Existe mucho trepa y personas que con tal de ser el número 1 es capaz de venderse al diablo. Por fortuna yo me codeo con los Santos y mi filosofía es: vive y deja vivir. Me encanta mi trabajo. Me encanta dedicarme a la gente. Por eso soy absolutamente feliz.




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