Con Mis Derechos No Te Metas: QUIERO CASARME YA!



Por Antonio Capurro

Van siendo cuatro años desde que asomó por nuestras cabezas la ilusión de que tal vez la unión civil se haría realidad, pero no fue así. El proyecto de Carlos Bruce quedó encarpetado y esta vez la mayoría fujimorista pretende hacer lo mismo con cualquier asomo de igualdad LTGBQ. ¿Qué nos queda ahora? Pues continuar exigiendo nuestros derechos, y esta vez debería ser el MATRIMONIO IGUALITARIO porque esa figura legal SÍ es la verdadera igualdad ante la ley, a pesar de los trasnochados argumentos de políticos que vociferan homofobia. 

La historia por la lucha del matrimonio entre personas del mismo sexo como un movimiento organizado surge a fines del siglo XX cuando el colectivo LTGB empieza a reclamar el paquete total de derechos. En algunos países la convivencia de personas del mismo sexo se reguló bajo el nombre de uniones civiles, que otorgan a los contrayentes muchos de los derechos y obligaciones que supone el matrimonio entre personas heterosexuales, aunque no los equiparen totalmente. No es lo justo aunque muchos digan que es lo mismo, porque así no se construye una sociedad realmente igualitaria. El matrimonio se trata de la vida, amor y libertad.

Europa nos lleva la delantera, en el año 2001 Holanda fue el primer país que formalizó con estatus legal a las parejas conformadas por dos hombres o dos mujeres, concediéndoles la misma igualdad que las parejas heterosexuales en cuanto a derechos y responsabilidades. “Estamos escribiendo una página de la historia, esto no tiene precedentes. Por primera vez en el mundo, las parejas homosexuales tienen la posibilidad de contraer matrimonio civil”, dijo el entonces alcalde de Ámsterdam, Job Cohen.

Doce años después de este hecho histórico, Francia, el país que acuñó en una revolución con sangre y guillotina la frase “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, también dijo sí al matrimonio civil entre personas del mismo sexo. Una emocionada Christina Taubira, ministra francesa de Justicia, señaló: “Sabemos que no le hemos quitado nada a nadie, solo hemos concedido un derecho a gente que no lo tenía”. De esa forma, Francia se añadía a los catorces países (incluidos dos sudamericanos: Argentina y Uruguay) que le han dado a las parejas del mismo sexo el tan anhelado y postergado reconocimiento legal. Mientras que España hace una década aprobó el Matrimonio Igualitario que le dio la completa igualdad y libertad al colectivo LTGB español, haciendo efecto en los demás países europeos. A la fecha se han casado más de 31.600 parejas.

Pero mientras eso ocurría en el mundo Perú seguía en el atraso. La realidad es que la relación de pareja de dos hombres o dos mujeres no existe ante las leyes peruanas, si te llegaras a casar en Argentina o México eso no tendría valor aquí. No existe ninguna figura legal que nos haga esposos o contrayentes. ¿A quiénes les afecta que nos casemos, acaso al Estado o la sociedad? Somos ciudadanos que pagamos impuestos y cumplimos con nuestros deberes. Ya es hora de que se nos respete y se nos reconozca.

Sabemos que el amor ganará. A la fecha son 25 los países (Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Finlandia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Suecia, Alemania, Taiwan, Malta y Uruguay) lo que aprobado el matrimonio igualitario.

Ya es hora de que se nos respete y se nos reconozca como lo que somos, ciudadanos y ciudadanos de este país. La unión civil ya fue, el Matrimonio Igualitario Perú es lo que viene, será una lucha difícil pero una que ganaremos.

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