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EXPEDIENTE DIVERSO: GAYS EN EL EJÉRCITO



Retrocesos, logros y avances contra la discriminación militar de las personas LGBT en el ejército.

Por Antonio Capurro

En julio de este año el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, continuando con su filo racista y transfóbico, anunciaba en su cuenta de Twiitter la prohibición a los transgénero en el ejército americano con estas duras palabras: “Después de consultar con mis generales y expertos militares, el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá individuos transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que los transgéneros supondrán en el Ejército”.

Nos preguntamos ¿Cuántos ejércitos del mundo incluyen dentro de sus filas a militares con una orientación sexual diversa? ¿Cómo ha cambiado el proceso de inclusión de personas LGBT dentro del campo de los uniformados? Se están dando avances, pero estos no son muchos En el año 2014 se dio a conocer el primer informe mundial sobre la inclusión en las Fuerzas Armadas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (designados bajo las siglas LGBT) elaborado por The Hague Centre for Strategic Studies, un organismo independiente que asesora a Gobiernos y ONG, solicitado por el ministerio holandés de Defensa, que fue el primero en sumar en sus filas a la diversidad sexual nada menos que cuarenta años atrás.

¿Qué reveló el estudio? De una lista de 103 países, tenemos a Nueva Zelanda como el país más gay friendly para los militares y Nigeria como el peor: mientras que Rusia se mantenía en el puesto 73 con la homofobia de estado de Putin y Uganda no se quedaba atrás con su listado de gays publicados en el periódico. Ya Estados Unidos aparecía en el puesto 40 y Turquía, miembro de la OTAN, califica a los LTGBQ de desequilibrados psíquicos, nada menos. 



¿Para qué sirve esta guía, cuál es su importancia? Es un termómetro que precisamente mide la apertura de las instituciones militares y si estás valoran la diversidad de sus miembros aceptándolos como son. ¿Puede una militar o un militar discriminado o preocupado por su orientación sexual ser bueno en su trabajo? Ojalá piensen en eso los altos mandos militares. Existen países como Nueva Zelanda, Holanda o Gran Bretaña donde incluso marchan durante el Pride. ¿Qué se midió en el proyecto? Pues inclusión, admisión, tolerancia, exclusión y persecución. EL TOP TEN de la lista va como sigue: Nueva Zelanda, Holanda, Reino Unido, Suecia, Australia, Canadá, Dinamarca, Bélgica, Israel, Francia y España. Las dos últimas comparten la décima plaza, seguidas de Alemania, Noruega, Croacia, Uruguay, Argentina, Austria, Finlandia, la República Checa y Portugal.  Conforme llegamos al número 50 vemos que China, Siria e Irán, Líbano, Afganistán, Emiratos Árabes, Marruecos, Omán, Camerún, Sudán o bien Ghana, son los más países donde a los gays en el ejército no son aceptados.

¿Cuándo es que empieza la historia de los gays en el ejército? A través del tiempo no se ha presentando de forma totalmente visible sino bastante asolapada en la clandestinidad de las barracas. Una clara muestra de homosexualidad en las tropas fueron los fuertes lazos de compañerismo e intimidad sexual que se promovía entre los guerreros espartanos con la única misión de ganar la guerra. Es conocido el Batallón Sagrado de la ciudad de Tebas, en la época de Pelópidas (siglo IV AC), formado por 150 parejas de jóvenes homosexuales quienes, hasta su derrota y total aniquilación por los macedonios en la batalla de Chaeronea, fueron considerados como invencibles. El batallón estaba compuesto también por 300 hoplitas o 150 parejas de amantes en la que cada pareja contaba con un heniochoi (conductor) y uno más joven o paraibatai (compañero). 

"Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros", señaló Plutarco, historiador, biógrafo y filósofo moralista griego, para definir el porqué elegir a estos hombres como cuerpo de élite tebano. En la lista de gays famosos que fueron valiente y gloriosos hombres de armas tenemos a Alejandro Magno o Julio César, ellos no solo recibían en su lecho a bellas mujeres sino también a recios efebos que podían ser compañeros de batalla o esclavos sexuales.

De hecho que no es un secreto que en cualquier ejército del mundo existan gays; pero salvo que el reglamento lo permita, no podrían visibilizarse como tales porque de hacerlo serían sometidos a un juicio castrense, marginados o hasta dados de baja. Muchos militares han sido objeto de acoso sexual, abuso físico y psicológico, sancionados o simplemente invitados al retiro. En los años noventa y el nuevo milenio durante la administración Clinton (1993 - 2000) y Bush (2001 – 2008) se mantuvo la política del Don’t ask, Don’t tell ("No preguntes, No cuentes”), documento que dio cierto alivio a los gays para continuar sirviendo en el ejército. ¿Qué se les pedía? Ser discretos o como diríamos aquí mantener un perfil bajo porque ya saben “se perdona el pecado pero no el escándalo”. Fue el gobierno de Barack Obama quien se trajo abajo está ridícula cláusula contra la cual lucharon los militares LTGB.


El otro lado de la moneda lo conforman aquellos países que están realizando políticas especiales para reclutar a gays y lesbianas en la policía o el ejército, tales como Canadá, Reino Unido e Israel; sin embargo otros como Turquía lo prohíben de manera explícita. En el año 2001 Inglaterra levantó su prohibición de no aceptar gays en el ejército y ejecutó la sentencia de la Corte Europea de Derechos Humanos del 27 de Septiembre en la que se dictamina que tal impedimento violaba los derechos de los militares sobre su privacidad y vida familiar, la única prohibición: mostrar expresiones de afecto ofensivas o aprovecharse de un subordinado. Asimismo, la renovación señalaba que el personal expulsado por ser gay sería invitado a reingresar en el cuerpo con derecho a una indemnización. 

España siempre va un paso adelante y fue en el año 1999 que el teniente coronel José María Sánchez Silva, de 49 años, decidió contar su historia a la revista Zero. Entre otras muchas cosas afirmó: “El ejército español se ha democratizado, pero los gays seguimos en las catacumbas. Hay muchos gays en las fuerzas armadas y en la Guardia Civil, pero tienen terror a manifestar sus opciones” y además escribió cartas al diario El País. La visibilidad mediática del tema produjo repercusión en el Gobierno al punto que el vocero del Ministro de Defensa debió emitir un comunicado en el cual se rechazaba cualquier clase de discriminación en las Fuerzas Armadas Españolas. Ya en 1985 el gobierno español de ese entonces había derogado una ley en la que se declaraba a la homosexualidad como “contraria al honor militar”; pues en el artículo 352 del antiguo Código de Justicia Militar, vigente desde 1945, la homosexualidad era catalogada como delito contra el honor. Una sentencia del Tribunal Supremo del 21 de septiembre de 1988 estableció que es lícito para un militar ser homosexual siempre que se someta a las mismas exigencias disciplinarias que los militares heterosexuales (que incluyen no tener relaciones con inferiores en la escala jerárquica ni en los establecimientos militares). 

Otro caso dentro del ejército español se dio en el año 2006, cuando se legalizó el matrimonio gay en España, dos militares homosexuales del Ejército del Aire destinados en la Base Aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) se casaron en el Ayuntamiento de la capital hispalense siendo nada menos que la primera boda gay en el Ejército español. A pesar del hostigamiento de sus pares comandantes y colegas, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado donde señalaba a la boda un asunto personal y que por supuesto todo seguiría normal con sus carreras. Más claro que el agua no podía serlo.


En países de la región como en Colombia las personas gays o lesbianas no pueden ser expulsados de sus filas por su orientación sexual; sin embargo el reglamento señala que deberán comportarse de acuerdo con los rígidos códigos de honor militares. A la sazón ¿qué significa todo esto? Que no podrán mostrar ejecución pública de actos sexuales dentro de las instalaciones militares o durante el servicio, ¿eso debería ser también para los heterosexuales no les parece? ¿Acaso un abrazo, un beso o una simple demostración de afecto es algo inmoral para el resto solo porque eres hombres y lo demuestras con otro hombre o eres mujer y lo demuestras con otra mujer? ¿O te censurarán porque le mirar el trasero a tus compañeros cuando se duchan juntos? Posteriormente la Corte Constitucional removió a la condición sexual de entre las causales de "falta al honor militar".

En la Argentina el General Martín Balza, declaró al prestigioso diario La Nación: “La condición homosexual de una persona en su ámbito íntimo y privado no puede seguir siendo penada por el Código de Justicia Militar como ocurre actualmente. El código es discriminatorio, porque castiga una preferencia sexual al considerar como delito contra el honor el acto homosexual e imponer una pena de prisión, aunque a veces pueda ser ignorado por los superiores y no haya afectado el orden ni la disciplina”. En el año 2009 el Congreso argentino aprobó un nuevo Código de Justicia Militar que reemplazó al que databa de 1951 en donde se penalizan las prácticas homosexuales en las Fuerzas Armadas, dando paso a que gays o lesbianas puedan presentarse a las filas del ejército argentino.

¿Cómo pueden los militares gays o lesbianas servir a la patria, al estado y la nación ocultando quienes son, suprimiendo una parte importante de su persona por miedo al rechazo o ser víctima de homofobia?

Brasil no se quedó atrás cuando un soldado reveló que era pareja de otro suboficial desde hacía 10 años. Frente a lo inevitable, su novio tuvo que enfrentar un proceso disciplinario por deserción cuando la baja había sido pedida por el propio Fernando de Alcántara Figueiredo, de 34 años, quien trabajaba en el hospital militar de Brasilia, él y su pareja, Laci Marinho de Araujo, declararon a la revista Epoca que decidieron salir del closet porque estaban cansados de ocultar que se amaban, pese a estar conscientes de que eso les traería consecuencias negativas en el ejército porque el Código Penal Militar brasileño establece penas de seis meses a un año de prisión por "practicar o permitir que se practique con él o con otro militar un acto libidinoso, homosexual o no, en lugar sujeto a la administración militar". Así las cosas parece que en el país de la samba tampoco la tienen muy bien los militares pese a leyes a favor de la igualdad LTGB. 


En Chile el general de primera división Cristián Chateau se atrevió a presentar un proyecto en el cual se revelaba la prohibición de ingreso al ejército chileno de gays u otras minorías; entre las que mencionaba a personas de bajo nivel social y económico, o con antecedentes delictivos y a testigos de Jehová, nada menos. ¿Qué hizo el gobierno? Rechazar una propuesta a todas luces contradictoria con la doctrina institucional del Ejército, que prohíbe toda norma que establezca criterios de discriminación por razones socioeconómicas, ideológicas, culturales, religiosas, de orientación sexual y de cualquier naturaleza", según las autoridades militares. Vaya atrevimiento la de este militar en contra de los derechos humanos.

Aquí en el Ejército Peruano no ha emitido un pronunciamiento oficial, quedan muchas dudas al respecto, bastante hermetismo por parte de las autoridades. ¿Acaso la integración de homosexuales a esa institución pondría en riesgo el espíritu de cuerpo? ¿Por qué la preferencia homosexual sería impedimento para desarrollar la carrera militar, cuáles son esos argumentos? Consultamos con una fuente anónima dentro del ejército quien manifestó: "Si una persona gay o lesbiana decide decirlo o ejercerlo de forma abierta es dada de baja ni siquiera lo piensan, el caso más sonado es el de un cadete que más o menos en el año 1985 casi fue espada de honor y lo detectaron, es un tema un poco vedado e indiscutible”. Y agrega “a nadie -incluso a personas que no son homofóbicas como yo- o que a lo mejor tienen parejas homosexuales (que conozco algunos) se le ocurriría plantear el tema porque el ejército es bastante vertical en muchos aspectos. El ejército solo ejecuta lo que el estado dice, si hoy dieran una ley que dijera que se aceptan homosexuales, lo único que haría el ejército es adecuarse para cumplir la ley y tendría que hacerlo”. 



En el año 2003 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional algunos artículos de la Ley Orgánica de Justicia Militar, entre ellos el que penalizaba la homosexualidad dentro de las fuerzas militares, proceso que fue iniciado por la Defensoría del Pueblo. Otro caso es el de la Policía Nacional del Perú que en el año 2010 en su reglamento de justicia daba cuenta de sanciones para los efectivos policiales que tengan conductas homosexuales escandalosas, relaciones sexuales con personas del mismo género, que causen escándalo o menoscaben la imagen institucional; aunque con la imprecisión en definir qué es escándalo y qué no. Esto se ratificó durante el gobierno del ex presidente Humala confirmando que serán retirados de la Policía Nacional del Perú quienes cometan la falta muy grave 55 (MG55) del Decreto Legislativo que regula el Régimen Disciplinario de la Policía Nacional del Perú, DL 1150. 

Frente a ello y ahora que tenemos dos congresistas abiertamente gay y un gobierno de cierta forma más abierto a la diversidad LTGB ¿qué se ha planteado? Parece que nada todavía. Tal parece que mientras en otros ejércitos del mundo se van dando grandes avances, incluyendo algunos de nuestros vecinos, aquí ni siquiera hemos empezado a debatir el asunto.


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