Mes del Orgullo 2018!!

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LATINOS EN LAS ARTES: NICOLÁS SORRIVAS: "En el ambiente gay, la gordofobia está muy presente y queremos combatirla con una obra que hable sobre el tema desde el humor"


Por Antonio Capurro 

Por estos días el director teatral Nicolás Sorrivas no puede estar más feliz porque se casó con Iván, el amor de su vida, en su tierra natal Argentina, tras siete años y algunos días después de haberse conocido y estar en una bonita relación, pero también además de conversar acerca del teatro nos habló sobre la gordofobia que sufrió gran parte de su vida. Y a la dicha de ser un hombre con nuevo estatus marital, también se añade su más reciente estreno teatral: "Gordofobia". Con él conversamos de esto y mucho más en la siguiente entrevista.

¿Cómo van todo con la nueva obra Gordofobia, el musical?


¡Gordofobia, un musical obeso va a ser una fiesta! Estamos en pleno proceso de ensayo y montaje, trabajando con el director musical y la coreógrafa para lograr que cada número del musical sea único y que refleje nuestra principal premisa: todos los cuerpos son bellos. En el musical se trata el tema de la gordofobia, ese mal de la sociedad contemporánea que ve como feo a todo aquel cuerpo que no se sostenga dentro de los cánones. En el ambiente gay, la gordofobia está muy presente (el culto al cuerpo flaco o atlético y el rechazo por cuerpos diferentes en las redes sociales y aplicaciones de encuentros, etc) y queremos combatirla con una obra que hable sobre el tema desde el humor y con una banda sonora muy poderosa: ¡los hits del pop latino de los 90s! Es una obra extremadamente queer que va a hacer bailar a todos los espectadores a la vez que va a buscar la reflexión sobre la gordofobia y otros males similares.

También sufriste de gordofobia entonces...

Nadie es ajeno a la gordofobia, o la tienes o eres gordofóbico de alguna forma. La gordofobia está presente porque está presente el desafío en la sociedad de estar más flacos, chatos o huecos, cada vez más un modelo para armar. La tele nos dice que seamos flacos y en algún punto respondemos a la TV y buscamos lo que nos ofrece. A mi pasó. Me metí con un médico a adelgazar y bajé cuarenta kilos; sin embargo seguía teniendo el cuerpo de un  gordo hasta que dije soy lo que soy. El musical me ayudó a salir de esto. 

Siempre digo que salí del armario dos veces. La primera cuando me acepté y reconocí gay. La segunda, hace algunos años, cuando me acepté gordo. Toda mi vida sufrí por la gordura. Por el que dirán. Los pibes en la escuela me tildaban de gordo puto y yo sufría. Primero me acepté homosexual y con orgullo. Me gustan los pibes y no hay nada de malo en eso. Aceptarme gordo fue más difícil. Quería cambiar. Quería transformarme. Quería otro cuerpo. Hoy, después de un proceso en el que involucré un tratamiento psicológico, puedo decir que me gustan mis curvas. La sociedad es gordofóbica y como hijo de esta sociedad yo también fui gordofóbico. Hoy me acepto como soy, y Gordofobia, el musical es parte de esa sanacion.

¿Sientes que es un prejuicio muy marcado entre los hombres gay de tu país y del mundo?

Ni gordos, ni negros, ni afeminados. Muchas perfiles de aplicaciones de citas gays tienen esta leyenda. Acá, en Argentina, y en otras partes del mundo. Es que el puto puede ser muy facho. Por suerte, me estoy rodeando de hombres y mujeres cuya idiosincrasia se aleja cada vez más de esto. Tenemos que aceptarnos como somos, querernos, vernos sexies para que el otro pueda responder.


Alguna vez salí con un pibe que para continuar con el romance me pidió que adelgazara. Eso me dolió muchísimo. Al principio, le hice caso y empecé una de las numerosas dietas que hice en mi vida. Pero después me di cuenta del error, si me quería, debía aceptarme como era. No buscar transformarme a su manera. Entonces conocí a Ivan, que se enamoró de todo mi Gordo ser. Y yo me enamoré de él. Y durante siete años de novios me enseñó a quererme cada vez más. Y hace muy poquito nos casamos. Ese es el comienzo del final feliz que este proceso de sanación merecía. 

¿Cómo conociste a tu ahora esposo? Ya llevan siete años juntos ¿cuál es la fórmula?

Iván es mi marido y mi esposo legalmente ahora. Él me aceptó tal cual soy, me desafío a aceptarme tal cual, con mis kilos demás, con mis estrías, con mis colgados y tetas, esa historia de amor está reflejada en el musical, en la obra de teatro. Para estar siete año juntos la única respuesta es el amor, y no el amor romántico sino un amor real con respeto, que no importe como eres físicamente sino que veamos la transparencia que tienes dentro y que nos guste, eso hace que el resto se vea maravilloso. Yo lo veo y siento que estoy tan o más enamorado como la primera vez que lo vi ese día de lluvia con su paraguas en la mano cuando me acompañó hasta el trabajo, me enamoro de su sonrisa y de sus ojos, por eso uno puede estar tanto tiempo con una persona. 

Por lo que veo eres una persona muy activa y dinámica, ¿en algún momento te has sentido agotado o estresado por tanto trabajo? ¿Cuántas obras escribes al año o entre qué periodos de tiempo?

Este año formé parte de cuatro hermosos proyectos: Aquel Loco Elenco, una obra de teatro para chicos que cuenta la historia del teatro a través del absurdo, Y un día Nico se fue, un musical sobre una historia de amor gay sin perdices en el final (ambos proyectos en el rol de la producción) y No te mates en mi casa y Gordofobia, un musical obeso (como autor y director). La verdad es que estoy super agotado. Pero inmensamente feliz. Siento que tengo mucho por decir y que tengo que aprovechar el instante para seguir en movimiento y construir. En el próximo verano, por ejemplo, quiero escribir mi primera novela (cuya trama ya la tengo iniciada). No puedo parar. Por fin estoy haciendo lo que siempre desee. Y además puedo vivir de esto. 



Argentina es un país con mucha cultura y tradición europea, en donde los derechos LTGBQ tienen reconocimiento ante la ley y donde se realizan espectáculos como el Festival LGBTIQ Buenos Aires Diversa #BADiversa que va por su tercera edición, ¿cómo ves el apoyo de estas iniciativas que permiten promocionar a la diversidad sexual y llegar a un público ávido por ver sus propias historias? ¿Necesitan más promoción, cómo ves al público?

El Festival #BADiversa impulsó un campo muy trabajado en el exterior que es el del comercio y el del turismo LGBTIQ. Buenos Aires es un destino cada vez más LGBT y está bueno que quienes lleguen a la ciudad puedan descubrir las callecitas llena de cultura, de arte, de identidades. En Argentina, las leyes ya existen, podemos casarnos, somos iguales ante la ley. Pero, lamentablemente, la sociedad tiene otro tiempo. Entonces es necesario continuar con la visibilidad. Hacer visible lo invisible para que avancemos, para que vayamos hacia el futuro.

En tus obras muestras la diversidad sexual como protagonista  sin llegar a ser panfletario ¿cómo ves el desarrollo de lo gay o LTGBQ dentro del teatro argentino?

Lo gay es un tema como cualquier otro. No creo en el teatro gay porque tampoco creo en otros casilleros. Simplemente, creo en contar las historias que he vivido, narrar desde lo que siento, desde lo que recuerdo, desde lo que puedo expresar con mi voz. Soy gay, y tengo mucho que decir sobre eso. Esa es la única razón por la que, entre mis personajes, hay varios protagonistas LGBT. Pero también los hay gordos, nerds, exiliados de un pueblo del interior, hijos, soñadores, etcéteras varios.

¿Eres un director exigente con tus actores, te gusta más un trabajo colectivo participativo?

Trabajo en equipo. Me rodeo de actores y actrices a los que puedo escuchar y construir juntos. Me rodeo de colaboradores técnicos y artísticos a los que les doy libertad. Incluso mis libros se terminan de escribir durante los ensayos, escuchando qué tienen para decir aquellos que van a estar sobre un escenario repitiendo mis palabras, haciendo magia con algunas de las herramientas que cree previamente. Tanto como director, como docente, me gusta ser un guía, acompañar el proceso, dejando un espacio de creación donde cada uno pueda ser quién es.

Desde que debutaste en el 2015 hasta la fecha, ¿qué ha sido lo más difícil en tu carrera de director o dramaturgo?

¡Un estreno en el Maipo es un gigantesco desafío! El Maipo es uno de los teatros más importantes de Buenos Aires. Y estamos desafiados a crear un espectáculo que esté al nivel de las grandes producciones de la sala. ¡Estamos laburando para hacerlo! ¡Ojalá nos acompañe el público!

Tú eres un hombre visiblemente gay, ¿sientes que tu obra es de alguna forma tu contribución de la causa por la igualdad?

La igualdad ya existe. Al menos legalmente. Creo que ahora hay que lugar por la tolerancia, por la aceptación de la sociedad, por la visibilidad. Soy gordo y puto. Y siento que, desde el teatro, tengo una voz. Y tengo que saber usar esa voz de forma inteligente. Seguramente me equivocaré, pero todo lo que diga lo voy a hacer desde el absoluto compromiso con los que vinieron y los que vendrán. 

En particular, ¿cuál de todas las obras que has escrito y dirigido hasta el momento te ha parecido la más desafiante o difícil o con la cuál has involucrado más pasiones y sentimientos?

Vuelvo a una frase anterior. Soy gordo y puto. Salí del closet en 2001. Un tiempo después se los dije a mis padres. Y hoy soy abiertamente gay. Con mis estudiantes, con mis colegas, con el mundo. Sin embargo, me costó aceptarme gordo. Y estoy en pleno proceso de salida de este segundo armario. Porque durante toda mi adolescencia y parte de mi juventud me miraba a un espejo y me veía horrible, sin forma, lleno de marcas por las dietas en las que adelgazaba y volvía a engordar. Hoy siento que mi cuerpo es libre de ser quien es. Y eso es lo que quiero contar en Gordofobia, un musical obeso. Por esto, este es el proyecto más importante de mi vida. Y en un mes va a estrenar. Y creo que ese día voy a llorar todo lo que no he llorado en años.



¿Cuándo empezó tu pasión por el teatro y la dramaturgia, desde muy pequeño ya te gustaba el arte?

Siempre fui un niño solitario. En Coronel Pringles, mi ciudad natal, vivía encerrado en mi habitación viendo películas que me hacían huir de la realidad. Y siempre soñé con viajar a la gran ciudad y ser un director reconocido. Pero no se dio. Por diferentes circunstancias, no se dio. Hace casi cinco años, mi vida dio un vuelco rotundo: comencé un taller de dramaturgia, conocí el teatro y descubrí mi hábitat ideal. Amo estar en bambalinas, amo el detrás de escena, estar con los actores, armar el espacio escénico y ver cómo cada función todo vuelve a suceder. Ahí recordé que, en 1999, con mis compañeros de secundario hicimos una obra de teatro y yo la escribí y dirigí. Lo había olvidado. Lo recordé y tuve esa sensación de que, por fin, había descubierto mi vocación. Hoy, a los 35 años, hago lo que siempre soñé. Soy feliz haciéndolo. Y pude dejar, ojalá que para siempre, la fría oficina.

¿Qué novelas, películas o elementos de la cultura gay han influenciado en tu corpus dramatúrgico? 

Acá soy muy obvio. Pero es así. Tennesse Williams y Manuel Puig son mis dos dramaturgos favoritos. Ojalá, en algún momento de mi carrera, llegué a escribir algo como El zoo de cristal o Boquitas Pintadas. En cine, me estoy llevando muy bien con las películas de Xavier Dolan pero, indudablemente, mi vida no sería la misma sin Gus Van Sant o sin la Happy Together de Wong Kar Wai. 

¿Te ves en otro rol que no sea el de director o dramaturgo? 

Me estoy probando en la Producción teatral y es un espacio que me divierte mucho y me desafía. 

¿Alguna película o películas gay en particular?

Voy a arriesgarme a un top ten de películas de temática gay, o queer, o diversxs. Aquí van: Happy Together, Weekend, C.R.A.Z.Y., Los amores imaginarios, Bent, My Own Private Idaho, Todo sobre mi madre, Y tu mamá también, Soñar, soñar y Sebastiane. Cada una de ellas marcó una etapa de mi vida. Desde mi despertar sexual hasta mi carrera profesional.

¿Cómo fue tu salida del closet o asumir tu orientación sexual?

2001. En Buenos Aires. Con una de mis primas y dos de sus amigos. Jugo de naranja con vodka. Y la liberación. Literalmente, todo lo que venía sintiendo desde niño salió expulsado de mi cuerpo. Más tarde, más adelante, se lo conté a mi vieja. Ahí fue todo más tranqui. Con mates de por medio. Y todo su amor. Siempre voy a estar arrepentido de no habérselo dicho también a mi viejo. No me animé. Lo hizo mi mamá semanas después. Y estuvo todo bien. Ellos dos, más que ninguna persona de mi vida, son el apoyo que necesité para sentirme libre. Para enamorarme. Para ser yo.

¿Recuerdas tu primer amor platónico del cine o la TV, lo tuviste?


River Phoenix en My Own Private Idaho. La vi por primera vez en el cable. Y la grabé en VHS. Sólo las partes de River. Me enamoré de sus ojos. De su rebeldía. De su fragilidad. Hice el amor con él una y otra vez.

¿Cuáles son esos estereotipos o prejuicios que todavía encuentras en la comunidad gay?

Hace algunos años vi a un pibe en un boliche con una remera que decía "No fats, no fems". La comunidad gay puede ser muy prejuiciosa. Hasta incluso homofóbica. Recuerdo que, estando soltero, buscaba inocentemente al hombre de mi vida en las páginas de encuentros casuales donde sólo se exhibían los cuerpos atléticos y hetero-masculinos. Y salía lastimado. Creo que algo de eso todavía está presente. Las redes sociales lo intensifican y, lamentablemente, el racismo está a la orden del día. Pero, por suerte, cada vez somos más los diversos que venimos con otras voces.



¿Sales a la Marcha del orgullo?

No siempre estoy de acuerdo con el lineamiento que toma la Marcha del Orgullo en Buenos Aires. Marché cuando sentí que lo estaba haciendo por un ideal compartido. Por ejemplo, durante las semanas previas a la votación de la Ley de Matrimonio Igualitario.

¿Cómo proyectas tu carrera de aquí a cinco años o qué más te gustaría hacer?

Quiero seguir escribiendo. Y sueño con viajar por el mundo con mis obras.

¿Cuándo no estás trabajando en qué ocupas tu tiempo libre?

Música, series y comidas. Placeres incontrolables. Además, me gusta mucho viajar. Con Iván, mi novio, compartimos todos estos placeres nada culposos. Y somos felices juntos.

¿Qué es lo más atrevido que has hecho en tu vida, o te consideras tímido?

¿Atrevido? He hecho alguna que otra locura. Quizás alguna esté reflejada en alguna obra en el futuro. Cada vez me siento más libre, entonces suelo atreverme a los proyectos que se me ponen por delante. A hacer escuchar mi voz. A no callarme. Pero tuve que trabajarlo. En terapia, sobre todo.

¿Has estado alguna vez en América Latina, más concretamente en Perú? ¿Qué conoces de nuestro país?

Conozco poco de Latinoamérica. Chile, Brasil y Uruguay. Perú es un destino pendiente. Tierra de dos queridos amigos. 

¿Cuál de las redes sociales te gusta más, en dónde te sientes más cómodo, alguna vez te desconectas?

Me obligo a desconectarme. Pero me cuesta. Las redes sociales son parte de mi vida. En Twitter conocí a mi novio con el que llevo siete años de relación. En Facebook e Instagram vuelco todo mis deseos, sueños, logros. Soy muy social. 

Una vez más felicitaciones. Y ahora que estás oficialmente casado. Solo te falta encargar la familia eh

Iván es mi compañero. Es quien mejor me conoce. Es quien sabe encontrar mi equilibro. Quien me calma. Con quien me siento sexy. Con quien puedo descubrir, aún después de siete años de relación, esas pequeñas cosas que lo hacen (nos hacen) el uno para el otro. Lo hago reír. Me hace reír. Sentimos orgullo el uno por el otro. No puedo imaginarme sin otra persona que él a mi lado. Y, claro, siempre fui la Susanita del grupo (personaje de Mafalda que soñaba con marido e hijos). Lo quiero para mí. Por mucho, mucho, mucho tiempo más. 

Tú sabes a todo el mundo en La Revista Diversa le preguntamos así que no te escapas ¿quién es el hombre más sexy del Perú y del mundo?

Tengo un enamoramiento adultescente con Jonathan Groff y las orejas de Russell Tovey.



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