POZITIVO III


Aquí estoy contigo

Local de la ONG Pozitivo (Sala de reuniones). Hora 10:00 AM – PRESENTE 

Entonces cuando lo supo me gritó que yo era culpable de mi desgracia, que se iría y nunca más le vería la cara en toda su vida. Todo fue muy rápido, en cuestión de segundos bajó por las escaleras dejándome con el alma rota en mi habitación. No me dio tiempo a que reaccionara porque cuando quise alcanzarlo para darle su agenda había desaparecido por la avenida. De eso hace ya cinco años, desde allí no he vuelto a saber nada de él, quién sabe donde esté ahora. Tampoco lo busqué, dejé que se marchara. Sin embargo, cada noche pido porque él, es lo único que puedo hacer por el padre de mi hijo. Ese fue nuestro final, de una manera tan abrupta que no me dio tiempo a decirle adiós más que en mis pensamientos. En estos momentos puedo entenderlo, su furia tenía una razón justificada. Cuando mi familia lo supo me rechazó, dejé el trabajo y hasta los amigos se desaparecieron. Allí te das cuentas quienes te quieren y quienes no. En mi vientre llevaba lo único que me dio fuerzas para seguir en la vida. Rogué a Dios porque no sea infectado y con el procedimiento que seguí en el hospital no pasó nada. Creo que Fernando tuvo mucho miedo y ahora lo entiendo. Es doloroso, lo sé y también sé que ustedes han pasado por esto, cada quien en mayor o menor grado. Tuvo pasar que pasar un buen tiempo para aceptarlo, pero ahora puedo compartirlo con ustedes así como ustedes han hecho lo mismo esta mañana conmigo. Gracias por sus ánimos - mientras Gabriel escuchaba el testimonio de la joven mujer sentada en el círculo del grupo de personas viviendo con VIH de la ONG POZITIVO sus pensamientos volaron hacia Lucas. Ahí estaba su pareja junto a él apoyándolo en todo. Las personas reunidas sumaban alrededor de diez, las expresiones de sus rostros eran diferentes, unos sumados más en la incertidumbre con el rostro ¿qué hago yo aquí?; mientras otros eran totalmente sonrisas. El objetivo de estar en esa reunión no era otro más que obtener testimonios de primera mano para el trabajo de Sociología. En ese momento Gabriel todavía no estaba en condiciones de contar su verdad frente a los demás, pero quizá en un futuro próximo compartiría su experiencia quien sabe volviéndose un voluntario o escribiendo un libro, porque le gustaba escribir historias. Sin embargo, antes debía aprender a despejarme todavía de sus prejuicios, de sus traumas y estereotipos, de toda esa mierda que a veces te hace estar en las nubes creyéndote que a ti no te pasará nunca nada, que contigo no es la cosa y que eres el dueño del mundo. 

Lucas me ha tocado el hombro advirtiéndome que ya es hora de que diga algo o en todo caso él empezará con las preguntas del cuestionario Es justo en ese instante cuando la sesión se ve interrumpida por una voz intensa a mis espaldas que causa mucho entusiasmo en los participantes de la reunión. 

- Disculpen la intromisión. ¡Hola, hola! ¿Cómo están chicos? Laura, Sebastián, Julia, Eduardo, Javier, Mónica, Joan, Felipe, Susana, Hernán y Enrique. ¿No me olvide de nadie, no? Pero veo dos caras nuevas. ¡Bienvenidos! Me da mucho gusto verlos de nuevo. Espero que la pasen bacán aquí - dijo el hombre vestido de blanco de los pies a la cabeza sentándose junto a Laura, la facilitadora del grupo, en el acto. Traía un maletín de cuero negro que lo colocó en el suelo a un costado de la silla así como una caja pequeña con el rótulo FRAGILE. 

- Bueno, ustedes conocen de sobra a nuestro querido amigo el doctor Vicente, pero debo hacer las presentaciones del caso para los amigos visitantes de la Universidad San Francisco de Sales: Lucas y Gabriel; quienes requieren de ayuda para su trabajo. 

- De nuevo hola, chicos - dijo el doctor levantando una mano en señal de afectuoso saludo.

Cuando dejaron el local tenía en la grabadora los testimonios de Sebastián, Julia y Felipe registrados. Había sido una salida productiva. También quedaron en volver a reunirse con el Dr. Vicente para conversar sobre el proyecto de investigación sobre VIH que se encontraba en pleno desarrollo.

- Entonces nos vemos la próxima semana, allí tienes mi número. Cualquier cosa me llamas. Cuídate mucho. ¡Adiós muchachos!


Casa de Lucas (En su habitación). Hora 12:00 AM – PRESENTE

Lucas duerme desnudo y feliz debajo de las sábanas. Sus brazos rodean el pecho de Gabriel. Mira la belleza de su novio. Lo contempla con la dulzura, el cariño y el amor de un chico de 20 años que al enterarse de todo no hizo más que seguir a su lado. 'Aquí estoy contigo', fueron sus palabras esa noche luego que le contó sobre el VIH. Y se quedó con él. Han pasado casi dos horas desde que regresaron del cine, de pasear por allí y comer pizza. Felices como antes. 

¿Por qué sigues conmigo Lucas, por qué no me has despreciado, por qué te has quedado a mi lado si puedes buscarte un chico sano. A veces creo que todo sería más fácil si miento y digo que no te amo solo para alejarte de mí y que hagas otra vida, una donde si haya esperanza, pero tengo que ser valiente no un cobarde.

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