Mes del Orgullo 2018!!

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CHIDA LA VIDA por Luis Alberto Rivera: Te amo Mamá!


En la foto el autor de la columna Luis Alberto Rivera

¿Les ha pasado que mucha gente sabe de su homosexualidad, pero menos Mamá? Es decir, tuvimos la confianza de decirle a amig@s, familiares, herman@s, incluso papá, pero menos a nuestra madre. 

Qué difícil es salir del closet cuando conocemos la forma de ser de nuestros familiares, tenemos que pensar bien en cómo y en qué momento vamos a decirlo. Porque es natural sentir miedo al rechazo, a que nos digan palabras que puedan afectarnos durante el resto de nuestra vida, incluso a ser golpeados.

Hoy en día pareciera que las generaciones actuales han ayudado mucho a que haya más apertura dentro del seno familiar respecto al tema de las personas sexo-diversas, del cómo muchos padres apoyan a sus hijos cuando se enteran de su homosexualidad, pero también sigue existiendo el rechazo sin importar la clase social. Cabe señalar que en cualquiera de nosotros siempre existe el deseo de ser padres y posteriormente ser abuelos, quizá para un padre heterosexual sea difícil aceptar y/o asimilar el que su hijo sea gay precisamente por lo que acabo de mencionar. 

No olvidemos que pase lo que pase es el ser que nos llevó dentro de su interior para cuidarnos y amarnos. Respetarlas y cuidarlas hasta el último día de su vida deberá ser siempre una de nuestras prioridades.

Sobre este tema quiero compartirles una carta para quienes aún viven con ese miedo y no saben cómo acercarse a su mamá:

Hola “má” quiero decirte que eres la mejor mamá que me pudo haber tocado, que le doy gracias a Dios y a la vida por darme el privilegio de ser tu hijo. Sigo preguntándome cómo le voy a hacer para pagarte todo lo bueno que me has enseñado, todo el amor que me has dado, tus cuidados, no sé de qué forma voy a tener que pagarte tus desvelos. Agradezco tus regaños cómo no te lo imaginas, porque sin tus llamados de atención no sería la persona respetuosa que soy hoy en día. 

¿Pero sabes? Nunca había sentido tanto miedo, miedo por acercarme a tu regazo, miedo por tenerte la confianza y decirte que no soy lo que tanto esperabas, miedo por tu rechazo, miedo por perder tu apoyo y miedo por perder tu amor. Tengo tantas ganas de ser libre, que comprendas mi amor, que comprendas mis ganas de vivir mi vida de una manera intensa, entregada a la persona que amo, tengo tantas ganas de ya no esconderme. Siento mucha tristeza que por tu rechazo no pueda presentarte a la persona que amo, y que me ama, a la persona que me cuida y que ha estado conmigo en las buenas y en las malas, siento tristeza al saber que no puedo presentarte a la persona con la cual quiero formar una familia, a la persona que cuidará de mi cuando tú ya no estés con nosotros. Siento mucha tristeza tener que hacer viajes a escondidas, en mi garganta se hace un nudo cuando en TV mencionan el tema de las personas gay, de las familias gay, me pongo nervioso, quisiera desaparecer en ese momento… En este momento deseo estar entre tus brazos y decirte que te amo, pedirte que no me abandones, sentir tu calor de mamá y escuchar “Te amo hijo, te apoyo”, pero me da miedo.

Te juro que sigo siendo el mismo, con defectos y virtudes. Sigo siendo el mismo niño que veías caerse y levantarse, sigo siendo el mismo que llora por todo, sigo siendo el mismo niño caprichoso y solitario, el mismo que la sociedad ha hecho a un lado con sus mentes tontas y absurdas, sigo siendo el mismo chamaco necio y testarudo por conseguir lo que quiere a toda costa, como por ejemplo cuando pensé que mi relación había terminado, sí, esa misma por la que lloré tanto, ¿Recuerdas cuando me encontraste llorando y tuve que poner de pretexto a mi hermano fallecido? Es fuerte que lo sepas, pero me daba miedo decirte el motivo real por el cual lloraba tan desconsoladamente, y sí mamá, era por el amor de mi vida, no sabes cuánto quise pedirte que me dieras tu consejo, pero no pude porque sabía que no era lo que tú esperabas.
Mami, te juro que sigo siendo el mismo, ¿Sabes algo? Cuando subo a mi “chevy” y parto para la universidad, le pido a dios que me de las fuerzas para poder decirte todo lo que he vivido, que sepas lo triste y solo que me he sentido, sin amigos que me comprendan, sin amigos que me acompañen a vivir. Llegar a casa después de la escuela y encerrarme en mi cuarto a pensar cómo estarán ustedes: Mamá, papá, mi hermano. Los he llegado a extrañar muchísimo, porque son mi pilar, pero también quisiera tomar el teléfono y platicarte lo que hice con mi novio, lo bonito que la pasamos, ese novio que un día vino a casa desde tan lejos y se paró frente a la ventana de mi habitación para demostrarme su amor con la palabra “perdón” en una pancarta, platicarte que un día él se sentía muy triste y salí corriendo para llevarlo a la cima del cielo y se diera cuenta que había alguien que lo comenzaba a amar. 

“Má” te necesito, por favor no me odies, no te enojes conmigo, yo sé que te hubiera gustado que yo me hubiera casado con una chica, que te hubiera llenado de nietos la casa, pero a veces Dios tiene un plan distinto para cada uno de nosotros.
Te pido perdón si sientes que te fallé, si sientes que te decepcioné, si acaso no llegas a perdonarme, quiero decirte que eso no cambia en nada el amor que te tengo, te prometo que le echaré todas las ganas del mundo para salir de la universidad, que lucharé porque te sientas orgulloso de mí. 

TE AMO MADRE MIA
ATTE. 

TU HIJ@


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