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Vive toda la sensualidad en tu cuerpo

Consultorio Diverso por RUFINO ARCO: Para Manuel


Por Rufino Arco (Desde España)

Escribe Manuel para contar que está viviendo una situación que empieza a desbordarle, y que a más de una persona le va a resultar familiar. Se está “enamorando” de un hombre con el que tiene mucho trato (convive con él) y que es heterosexual.

Antes de seguir desgranando el caso de Manuel, es importante tener claro un concepto, puesto que ha sido mencionado ya en el primer párrafo: ser heterosexual.

Desde el punto de vista del respeto a las diferencias y a la diversidad, solamente podremos afirmar que una persona es heterosexual u homosexual, cuando este aspecto sea manifestado  verbalmente por dicha persona. Sólo unx mismx es capaz de delimitar hacía donde se orienta su deseo sexual, por lo tanto, solo unx mismx puede afirmar si es homosexual o heterosexual. 

Por otro lado, hay que saber diferenciar la “orientación sexual”, del “comportamiento sexual”. Como ejemplo, voy a hacer referencia a los “heterocuriosos”, aquellas personas heterosexuales con inquietudes o interés por experimentar con personas de su mismo género, sin que por ello deba haber atracción sexual. Experimentar situaciones homosexuales no te convierte en homosexual, para ello es necesario mucho más, que le gusten de manera genérica, (no sólo una persona en concreto) y estable en el tiempo, personas del mismo género. Sin perder de vista que también existe la bisexualidad.
Hay personas que están en fase de descubrir si son heterosexuales o no, y sólo esas personas tienen el derecho de manifestarse en un sentido o en otro, las demás personas debemos respetar su expresión, porque desconocemos las razones o circunstancias internas que es persona tiene en ese momento de su etapa vital. Nuestras percepciones personales deben quedar en un segundo plano.

Volviendo al tema de Manuel, sucedió que tras un tiempo en el que su compañero de piso iba gustándole cada vez más, tras una noche de borrachera, “pasó lo que tenía que pasar”.

Después de ese día, cuando hay alcohol de por medio, su compañero lo trata con mayor cercanía, se suelta y muestra más cariño… y cuando no media alcohol de por medio, muestra un comportamiento distante, manteniendo su “fachada heterosexual”.
Como podréis imaginar, personas que, como Manuel, están en estas situaciones tan ambiguas, pasan por episodios de inestabilidad emocional que afectan mucho al día a día, llegando incluso a plantearse cambiar de entorno.

Lo ideal en estos casos, para hacer desaparecer la ansiedad que la incertidumbre pueda causar, es hacer que la situación esté lo más transparente posible, sin ningún cabo suelto. 
En un primer paso habría que tener una conversación exploratoria con unx mismx, y preguntarse qué se quiere realmente, planteando todas las posibles situaciones que puedan derivarse de una conversación con esa persona. Como  reaccionarías a respuestas que pueden ir desde un “he descubierto gracias a ti que soy homosexual y voy a decirlo a todo el mundo y te propongo que vivamos una vida conjunta”, hasta el otro extremo, un “a mí no me gustas en absoluto, nunca me han atraído sexualmente los hombres y nunca lo harán, olvida todo lo que ha pasado, está todo en tu cabeza”. Entre esas dos posibilidades, hay una infinidad de posibilidades que pueden aparecer, y hay que estar preparadx para saber qué harías ante cada una de ellas, como crees que debería ser la respuesta más acorde a tus sentimientos y a tu planteamiento de vida, ante cada una de esas situaciones.




En el momento que tengas claro que responderías, el segundo paso es pasar a la acción, y llevar a cabo esa conversación con esa persona, teniendo muy presente la reacción que quieres mantener según sea una respuesta u otra.

Es mejor no entrar a valorar si esa persona oculta unos sentimientos que no quiere aceptar, si tiene miedo o no, si merece una venganza o no por algo que haya hecho… todas esas percepciones deben quedar fuera, para mantener la mente clara y pensar en tu bienestar.

Una vez que se haya resulto esta fase, y te encuentres en una etapa de bienestar, con estabilidad emocional, entonces, podrás plantearte cosas secundarias, como si esa persona necesita ayuda y puedes dársela, o si lo que necesita es distancia y estás preparado para asumirla, o diferentes situaciones que puedan surgir… Situaciones que si se resuelven desde una posición de tranquilidad se podrán abordar con fuerza y serenidad y el resultado será positivo para ambas partes, con la mayor satisfacción interior posible, que es, no lo olvidemos, el objetivo de nuestra existencia.

Antes de saber cómo se va a desarrollar la situación, es importante que te plantees, ahora que estás a tiempo, si estás ante un caso de amor sincero, de apego, de capricho sexual, o de enamoramiento pasajero. Y para discernir entre estas variantes deberás ser muy observador de lo que pasa entre esa persona y tú, si te has vuelto dependiente de sus reacciones, si das prioridad a pasar momentos vacíos con él vez de a pasar tiempo de calidad con amigos o familia, si sufres cuando no estás cerca de él y modificas patrones para saciar esa necesidad. También es muy importante la respuesta esa persona devuelve a tus acciones, porque los sentimientos del corazón son temas de dos (o más), una situación en la que sólo una persona aporta no es una relación, a priori, saludable, así que de ser así, sería interesante establecer una distancia psicológica, al igual que si descubres que estas llevando a cabo patrones de dependencia emocional de esa persona. Situaciones como la que planteas, en las que cuando bebe se comporta de una manera y cuando no, se comporta de otra, son situaciones que se describen como “de patrón intermitente y a azar” y son las que causan más adicción al ser humano, así que obsérvate mucho y si percibes que estas alejándote de la vía de la serenidad y que esta situación, lejos de aportarte sentimientos positivos, que son los que debe aportar el amor, te está aportando negativos, es mejor que vayas redirigiendo tu comportamiento hacia otro punto, donde recobres el control de tu vida.

Las personas, de manera natural (aunque podamos mostrar un lado egoísta) tendemos a querer arreglar las situaciones que tenemos delante, y al hacerlo, entramos en esferas personales de otras personas que sólo ellas deben gestionar, porque forma parte de su aprendizaje en la vida. Por lo que no te preocupes si para gestionar la situación debes pensar sólo en ti… ya habrá tiempo, cuando el agua haya vuelto a su cauce, para tender los puentes de ayuda, si es que eso fuera necesario.

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