Ponte en #actitudpali

Ponte en #actitudpali
Vive toda la sensualidad en tu cuerpo

EL CLOSET ABIERTO BINACIONAL. ESPOSOS ÁLVARO Y JUAN CAMILO CASTRO-AVENIA (CHILE-COLOMBIA): "Estar casados es reafirmar algo que ya existe, algo que ya se vive"


Por Antonio Capurro

Otra pareja deja El Closet Abierto desde Manizales (Caldas) en la región cafetera colombiana, para compartir sus ideas, emociones y vivencias en relación al tema de la diversidad. Son una pareja binacional, Álvaro es de Chile y Juan Camilo de Colombia, que se conocieron en el año 2015 a través de una app y desde ese momento no se han separado. Felices esposos y mejores amigos, aquí están para todos ustedes. 

¿Sorprendido de la propuesta de entrevista para La Revista Diversa?

Alvaro: Sí! realmente sí, hemos estado apoyando desde formas re íntimas el tema de la visibilidad con mi esposo y creo que ésto es re importante.

JUAN CAMILO: Si, pero gratamente. Me gusta ver que hayan espacios de difusión y visibilización para expresiones LTGBIQ.

¿Qué significa ser para ti un hombre abiertamente gay? ¿Más gente debería salir de closet para que sirva como ejemplo para romper esos mitos o tabúes?

ÁLVARO: Sí, todos deberíamos estar fuera del closet y educarnos. Sé que más de alguno dirá que 'eso es algo que me guardo para mí', pero estar fuera del closet no significa tener que contárselo a quien se te cruce, y esa es una triste tergiversación que he escuchado más de una vez. Uno nunca sabe cuándo necesite conversar del tema como cualquier otra persona, y necesitamos vivir en un mundo donde poder ejercer este derecho de poder hablar tranquilos en nuestra vida afectiva donde y cuando sintamos la necesidad.

JUAN CAMILO: Amo mi vida. Realmente creo que todos deberían ser capaces de vivir como quieran sin ser juzgados. No somos nadie para decir que algo está bien o mal. Esto aplica a cualquier aspecto de la vida.

¿Te afectó mucho el cambio de moverte por trabajo desde Chile tu tierra natal a Colombia o te acostumbraste rápidamente?

ALVARO: Comenzar a trabajar en horario de oficina fue duro, y eso ocurrió en Colombia. Sobretodo porque acá atardece prácticamente siempre a la misma hora, entonces salía de noche siempre, eso sí me afecto, porque además de la sensación de trabajar todo el día, la luz en sí se había ido para cuando ya terminaba la jornada laboral y creo que eso es poco motivador, sin embargo le puse toda mi energía a eso. Colombia en sí misma fue muy entretenida, su cultura, sus frutas, sus paisajes, especialmente el cafetero, de Manizales, donde llegué directamente a trabajar, me parecía muy cómodo, todo muy cerca, el clima con muy pocas variaciones y sin ese calor sofocante que uno creería que se encuentra en todo el país, para alguien como yo, que no sabía casi nada de este país antes de llegar, me instruí por mi cuenta y por algunos amigos colombianos en Chile, un mes antes de llegar y mi forma de ver el país cambió totalmente.

¿Cómo era tu vida en Chile antes de quedarte en Colombia por chamba? Me cuentas que estudiaste fonoaudiología, pero ahora estás estudiando algo distinto y haciendo vídeos, cómo te va con ello? Estás redescubriendo otra profesión o carrera?

ÁLVARO: Pues, en Chile no tenía una rutina muy estructurada. Trabajaba en tres áreas diferentes de tres empresas, aparte de tener pacientes particulares, y sólo una de ellas tenía un horario específico, que no ocupaba más que dos días de la semana, por la mañana. Me iba bien y mis días eran muy dinámicos, nunca era una semana igual a la anterior. Para el tiempo de la postulación, fue complejo, porque las fechas de viaje luego de ser elegido eran inciertas, podría irme la otra semana como en dos meses. Entonces estuve cesante tres meses, que fue el período que demoró todo el tema de la visa laboral, ya que no podía adquirir contratos, y mi carrera al ser terapéutica, implica un proceso, entonces no podía comprometerme con pacientes si eso pudiera tomar más de uno o dos meses en resolverse. Básicamente no podía tomar ningún trabajo, porque en cualquier restaurante te piden algo de proyección y solamente el proceso de adaptarse al menú y la dinámica del trabajo puede tomar un mes. Afortunadamente para mi tozudez de irme a Colombia conté con el apoyo de mis padres, pero de lo contrario, no es una experiencia que recomiende, porque la empresa que me contrató dijo que podía conversarse una suerte de compensación por todo esto, y nunca ocurrió. Fue una apuesta, con la que me fue muy bien, gané muy buen dinero y hasta me pagaban el arriendo. Pero la información que recibí antes de llegar fue muy muy vaga también. Escasamente supe dónde viviría y bajo qué condiciones, y no sin antes consultar insistentemente. Algo me decía que tenía que irme a Colombia fuera como fuera, esa es la verdad.

La fonoaudiología siempre será un recurso porque es algo con lo que me va bien y me gusta mucho, además todo lo que encierra me ha servido de inspiración para hacer música y escribir. Sin embargo para trabajar acá como fonoaudiólogo, la convalidación del título tomó casi un año, posterior al término de mi primer contrato (que los muy pillos no necesitaron convalidar porque me contrataron estando en Chile). Luego de eso desistí porque adicionalmente hay que pagar y dejarse inspeccionar por entidades específicas para poder ejercer como particular, y no he contado con el dinero suficiente como para arrendar un espacio para consulta privada. Ahora estuve a punto de arrendar con unas amigas psicólogas, pero el proceso de mi visa se extendió y era riesgoso que me tuvieran en su espacio si mis papeles no estaban regularizados del todo.

Me dijiste que tenías una lista de bolsa de trabajo de empresas abiertas a la diversidad LTGBIQ.

ÁLVARO: Sí, la Cámara de Comercio LTGB de Colombia cuenta con la plataforma de Talento Diverso, de la cual me llega constantemente ofertas de trabajo en caso que lo requiera. 

Tres años de permanencia en Colombia más exactamente en Caldas y te enamoraste y casaste. Cuéntanos la historia de amor con tu ahora esposo. ¿Cómo se conocieron?

ÁLVARO: La verdad es que nos conocimos por Grindr. En Chile yo usaba Scruff. Acá en Manizales Scruff, en ese tiempo, 2015, sólo tenía a personas en las otras ciudades, no me aparecía nadie acá en Manizales, lo cual era insólito, abrumador. Instalé Grindr con la esperanza de que hubiera más vida gay, pero también muy temeroso, porque Manizales es muy conservador, católico, y pequeño, y yo venía por temas laborales, entonces no podía estar fuera del closet conociendo gente, y menos por internet, porque es algo súper castigado. Fue muy tenso ese comienzo. Y aunque quizá nadie que me lea me vaya a creer, yo instalé la app para conocer gente sin más pretensión, saber de bares, porque en google tampoco aparecía más que una discoteca gay donde sólo ponían reggaeton, y no era mi plan, menos escucharlo toda la noche. De hecho, mi foto de perfil eran mis pies desnudos en mi cama, de la rodilla hacia abajo, de la cara ni hablar. Y fue emocionalmente fuerte volver a enclosetarme acá, después de haber tenido una vida con mucho relajo en ese tema en Santiago y Chile en general, que claro, también costó varios años. Duré literalmente una semana con la app instalada antes de conocer a Juan. Él me encontró, me habló primero, actualmente dice que es porque encontró extraño que alguien pusiera sus pies, además que no eran feos, para nada (risas). Él ni siquiera tenía foto de perfil. Me mandó una foto de su cara en pasarela para una marca independiente, me pareció reguapo, y tuvimos feeling de inmediato. Hubo peculiarmente muy buen humor entre los dos, hablábamos de cualquier cosa y nos reíamos mucho. Al tercer día fue nuestra primera cita, en la Catedral, en el tour que ofrecen para conocer el mirador que tienen en la cima, que es precioso, con un guía turístico que te habla de todo. Enganchamos súper bien en esa cita porque a ambos nos gusta mucho el arte y la arquitectura, la historia de los lugares, y ambos hemos trabajado de guía turístico alguna vez. Ese mismo día en la noche, un 8 de diciembre de 2015, unas amigas lo invitaron a pasar por unas copas a su casa, y él me llevó. Me sentí súper nervioso y agradecido de que me presentara a sus amigos de inmediato, así, sin más. Me cayeron increíblemente bien, viendo vídeos de artistas que nos gustan, descubriendo que teníamos muchísimos gustos en común, y arreglando el mundo criticando y contándonos cosas de la vida. Sin duda de una energía muy rica, muy buenas personas, independiente de que coincidiéramos en gustos, eso afianzó muchísimo lo que me pasaba por Juan Camilo porque los amigos dicen mucho de lo que uno es, y desde entonces no nos separamos. El resto de la gente que le he conocido no ha sido muy diferente, y eso es hermoso.

JUAN CAMILO: Fue bien particular. Estábamos solteros, disfrutando de la libertad hasta que nos conocimos via Grindr. Fue amor a primera vista. El primer día nos encontramos para que conocer la ciudad, pues Álvaro estaba recién llegado. Lo llevé a recorrer el centro histórico y pues horas y horas pasaron. Desde entonces empezamos a vernos a diario hasta que nos dimos cuenta que ya teníamos el cepillo de dientes y ropa en la casa del otro, fue todo muy rápido. De hecho nos comprometimos a los dos meses de empezar a ser novios. Y el tema del tiempo es una pre concepción ridícula. Hay que hacer lo que se siente correcto. En septiembre de 2016 nos casamos en una ceremonia civil donde nos acompañaron muchos de nuestros amigos. La familia de Álvaro vino de Chile junto con su mejor amiga. Lamentablemente por mi familia solo asistió mi madre, pero no me impidió casarme con mi mejor amigo. Estar casados es reafirmar algo que ya existe, algo que ya se vive. Quien se casa esperando que cambie su vida, pues realmente está muy equivocado. Para nosotros fue un paso sencillo, natural. Ahora somos una familia con proyecciones y proyectos juntos. Hemos hablado sobre la posibilidad de tener hijos y aunque es una opción que nos gusta mucho no la planeamos hasta dentro de un buen tiempo. 

¿Cómo les ha transformado la vida ser esposos? ¿Piensan formar una familia, tener hijos?¿De qué forma socializan con otras parejas o amigos, cómo se vive la diversidad LTGBIQ? 

ÁLVARO: Creo que ser esposos no cambia mucho. Quiero decir, nosotros conversamos mucho esto, y queríamos que el matrimonio fuera una forma de legalizar y proteger algo que ya se estaba dando entre nosotros. Nada más que eso. Realmente no es mi idea que la vida 'cambie' 180º con firmar un papel, ya que la complicidad, respeto, confianza y comunicación entre ambos debía sí o sí sentirse estable para ambos desde antes. Estuvimos de acuerdo con ese criterio, y funcionó muy bien de hecho. En general la sociedad de Caldas es muy muy cerrada, muy conservadora, muy individualista y eso hace que la comunidad en esta ciudad sea débil y segregada. Últimamente ha aparecido algunas colectivas de arte, performance, a modo más bien de resistencia, pero todavía no existe una figura de gran peso, que no resista mediante el generar schock en los heterosexuales, y que aporte a los derechos de la comunidad lgbtq+ en Manizales. Hay dos o 3 discos gays, no hay bares gays. Nosotros andamos de la mano por la calle pero no mucho tampoco, y la sensación de ser observado es tremenda. Ayer domingo, sin más, fuimos con unos amigos a unos baños termales a 40 minutos de la ciudad, con una vista espectacular al paisaje cafetero, y nos sentimos ultra mega observados (cuando uno pensaría que la gente va a relajarse con las aguas y la vista), cosa que no les pasó a nuestros amigos de Bogotá, pareja heterosexual. Seguramente se nos nota que tenemos en común algo más que ser humanos, pero pues, no nos tomamos de la mano, ni hicimos ninguna demostración de afecto en público y aún si nos hubiéramos besado, no debería haber sido tema. Actualmente no tenemos ninguna pareja gay amiga en la ciudad, y eso que mi esposo es re popular, y yo muy sociable también.

JUAN CAMILO: Realmente siento que la mejor forma de protesta es simplemente ser uno mismo. Yo no exijo que se me distinga como diferente, exijo que se me trate como igual. Nosotros vivimos nuestra relación tranquilamente y sin prevenciones. Si hay alguien que no esté cómodo, puede mirar al lado. Hasta ahora nadie se ha atrevido a censurarnos. Tal vez los intimida ver la sinceridad de nuestros actos. Particularmente en Caldas se puede sentir mucho el tradicionalismo cultural. Hay muchas ideas preconcebidas y machistas alrededor de la vida en pareja. De hecho un buen tiempo viví molesto por recibir la típica pregunta: ¿quien es el hombre y quien es la mujer?. Me ponía furioso. Ahora decidí verlo de una forma distinta. Ahora me divierte. Cuando me preguntan algo así trato de devolverles la intención, les pregunto: ¿y es que en su casa usted lava platos o eso solo lo hace su esposa?. La reacción es invaluable. Se sonrojan y cambian el tema. Creo que representamos a cualquier persona, independiente de su preferencia. Somos dos seres llenos de sueños y ganas de hacer las cosas bien.

La creación de su cuenta Viviendo con Pozolo en Instagram ¿la hicieron con el propósito de normalizar el hecho de ser una pareja del mismo sexo?

ÁLVARO: Sí, vimos que estaba de moda, que ya había muchas parejas muy famosas en Instagram y hubo varias anécdotas que nos habría gustado contar también, así que dimos el paso. 

JUAN CAMILO: Empezó como un espacio de expresión personal, donde publicábamos cualquier cosa que se nos ocurría. Ahora también publicamos contenido que nos llega. Lo que nos motiva y  conflictúa.

Tienen una foto muy bonita, dentro de muchas bonitas, en la cual aparecen desnudos en medio del bosque, ¿fue del momento o la tenían pensada? ¿Más natural del momento o planificada? ¿Posarían desnudos para una campaña social o para un proyecto artístico o una revista de temática gay? 

ÁLVARO: Fue casi improvisada, era una sesión de fotos de nuestro amigo fotógrafo Mauricio Arango, inicialmente fue con ropa, y nació la idea en la misma tarde de hacer unas tomas desnudos, funcionó bien, y sí, haríamos más fotos desnudos, sobretodo para apoyar la causa.

JUAN CAMILO: Bueno esa foto fue tomada por nuestro buen amigo Andrés Mauricio Arango (fotógrafo de Manizales y profesor de fotografía). La idea era salir a tomar fotos y probar un nuevo equipo que había adquirido y pues el paisaje y la situación nos inspiraron a crear la escena. Nos encanta expresarnos de forma libre, plena. Y que mejor forma que la desnudez para lograr transmitirlo. Por supuesto que nos gustaría estar en mas proyectos así. Estamos disponibles a todas las opciones!

¿Piensas que con el nuevo presidente o gobierno se lograrán más cambios sociales y en pro de los derechos LTGBIQ?

ÁLVARO: Para nada, el equipo de trabajo de este señor y él son de la misma línea que se ha venido trabajando hace años, y de hecho abrió la llave para dejar fluir incluso el quitar el matrimonio para personas del mismo sexo de la legislación colombiana. Entiendo que la mayoría de la población vive en montaña, en altura, como nosotros. Y que la gente de montaña suele ser más conservadora. Pero esto me parece un retroceso, es decir, un tema es ser conservador, y otro tema es que la calidad humana se vea perjudicada por ser conservador. Sobretodo si ligamos este hecho al que especialmente en Colombia ser conservador en gran medida implica ser católico y "repartir el amor de Dios", pues el sabor que te deja es que es un amor que se reparte a conveniencia, es una religión que se usa para protegerse del cambio y de lo diferente, y no para unir ni para querer a nadie más que los que son iguales a uno, "el prójimo" no es gay, ni de izquierda.

JUAN CAMILO: Difícil. Creo que independiente del candidato que asuma el poder, habrán situaciones adversas para personas LTGBIQ por el hecho de vivir en una sociedad conservadora. Puntualmente respecto al gobierno venidero, las posiciones respecto a derechos de poblaciones vulneradas considero que son o muy ligeras para no profundizar en temas incómodos o son completamente arbitrarias. Está en nuestras manos hacernos visibles y presentes.

Consideras que Chile está más avanzada en materia de leyes a favor de a diversidad LTGBIQ? Es Chile una sociedad menos homofóbica?

ÁLVARO: Es ambiguo. En Santiago transité muy tranquilamente de la mano con los novios de cada época, pero no fue algo que ocurriera de la noche a la mañana. La salida del closet fue dura, pero en mi caso no tan dura como a otros amigos que sí sufrieron situaciones de marginación y rechazo total. Con el tiempo el apoyo de mi familia nuclear fue muy fuerte, a punta de conversaciones y trabajo por unirnos como tal, como un núcleo. Mi familia extendida como tíos y primos es algo variable, todavía hay algunos muy machistas y discriminadores, así como otros cuantos que prefieren no opinar, a pesar de que ocurran cosas directamente discriminatorias. En mis amigos encontré familia y me he encargado de que mis padres conozcan la situación de mis amigos y se quieran por lo que son también. Este año fuimos a Chile con mi esposo, y visitamos a mi abuela. Fue una súper discusión entre primos el hecho de si yo asistía al cumpleaños de mi abuela con mi esposo, o solo con mis padres y hermana, alegando que no debía 'exponer' a mi abuela a algo así porque ya estaba muy viejita. Ella ya sabía que soy homosexual desde antes de abandonar Chile, y reaccionó muy bien, me adora. Finalmente fuimos con mi esposo y familia al día siguiente de la celebración. Mis padres nos apoyaron y tampoco fueron al cumpleaños celebrado por todos los hijos de mi abuela y etc. Actualmente en Chile existe la figura de Acuerdo de Vida en Pareja, que tiene las mismas características civiles y legales que el  matrimonio. No han querido generar la figura de matrimonio para homosexuales, no les da todavía.

¿Cómo fue tu proceso de visibilidad?

ÁLVARO: Mis padres supieron cuando yo tenía 16. Primero le conté a mi madre, con mucha culpabilidad y angustia. Llevaba casi un año de novio con mi primera pareja, que en ese entonces estaba dentro del closet y era un año mayor que yo. Ella le contó a mi viejo, como para 'ablandarlo'. Siento que fue igual de difícil. Él habría querido que se lo contara personalmente. Hasta me insinuó que no quería 'gente así en la casa'. A mi primer novio lo conocieron una tarde, sin saber que yo era gay, ni menos él. Para cuando les había contado supusieron que él era mi pareja, y no quisieron que lo llevara nunca más a casa. Hasta me pidieron no contactarlo. Me dijeron que podía ser mala influencia, que yo todavía no era mayor de edad para decidir, saber del amor. Yo quería ver a un psicólogo. Ellos argumentaron que tuvieron psicología en su formación como docentes, y que podían ayudarme. Me sentí súper atrapado, no tenía un peso y no podía acudir a un psicólogo. Salí previamente del closet con mi círculo cercano de amigos del colegio, que finalmente eran todos gays en un colegio de sacerdotes, y salieron después que yo. Me aceptaron pero fue un tema, no fue una gran bienvenida a la vida ni nada parecido. Cada persona que se enteraba lo hacía mediante una conversación solemne, lenta, meditada y difícil. Nadie me dijo "bueeeena, no te compliques, eso no es tema para mí, vamos por una cerveza o un café a relajarte porque estás muy tenso ni cosa parecida, nunca. Con cada novio que entraba a mi vida, con cada amante, fui superando la timidez y comportándome más tranquilamente en mi cultura madre.

JUAN CAMILO: Me inicié siendo como cualquier adolescente explorando su sexualidad. Cuando asumí que era "diferente" decidí iniciar a involucrar a mis amigos. La respuesta fue bellísima. Sin prejuicios. En ese punto ya estaba tan cómodo con ser yo que simplemente vivía. El asunto complejo fue cuando se enteró mi familia. Cuando inicié mi primer relación, decidí contarle todo a mi madre. Lo tomó muy mal. Quedó devastada. Pero a pesar de que se sentía así yo seguí viviendo mi vida. Eso sí, nadie hablaba del tema en mi casa. Era como el secreto a voces. Yo igual asistía a los encuentros familiares pero sabiendo que todos sabían de mi forma de vida y no la aceptaban. Era bien extraño sentirse aceptado con condiciones. Cuando llegó Alvaro a mi vida, entendí que era posible tener a alguien que piense similar a ti. Y que existen las relaciones sanas y las personas compatibles. Aprendí además que amar a otra persona implica siempre amarse a uno mismo antes que todo. Desde entonces siempre digo con orgullo que estoy casado y que tengo al mejor esposo del mundo. Mi familia, bueno pues estan ahí. Con mi madre hay cordialidad y comunicación pero desde cierta distancia. Los demás realmente no están presentes en mi vida.

¿Cuáles son tus pasatiempos qué haces para divertirte cuando no estás trabajando?

ÁLVARO: Leo libros, me junto con mis amigos o hablo con mis amigos de Chile, intento a hacer yoga o contact improvisación, hago música.

JUAN CAMILO: Por mucho tiempo fui bailarín. Inicié con folklore colombiano, luego algo de ballet y finalmente me enamoré de la danza contemporánea y el teatro. Ese es mi hobby (aunque no lo hago hace mucho por falta de tiempo y cansancio laboral).


¿Cuándo fue tu primera marcha del orgullo solo y con tu pareja? Cómo viven el mes del Orgullo?

ÁLVARO: Buscando material de todas las redes sociales y esparciéndolo entre todos nuestros amigos. Pero también tomando un respiro y tratando de ver cómo resolver estos temas dentro de nuestras respectivas familias, ya que lamentablemente, a mí individualmente, siempre me ha agarrado la marcha del orgullo trabajando mucho y sólo fui una vez en Santiago. Tenemos ya todo preparado para ir a la de este mes en Manizales, que por motivos desconocidos se realiza en julio, y no durante junio, que es el mes en que todos marchan.

JUAN CAMILO: Realmente nunca he asistido a una. Espero hacerlo este año. El orgullo lo vivo a diario con mis convicciones y mi visión sobre la vida. Soy pleno y soy transparente. Eso para mí es el orgullo.

En Chile participabas como ciudadano en causas sociales? ¿Te gusta el activismo?

Participaba en talleres literarios de poesía queer, y en las marchas por la educación durante el 2013 y 2014. Me gusta el activismo, creo que es necesario, tengo de hecho varios amigos heterosexuales, que marchan, pero no sé si hago lo suficiente para considerarme activista, es un concepto a la que le tengo mucho respeto.

¿Cómo ves a la comunidad LTGBIQ colombiana, unida y cohesionada?

ÁLVARO: Colombia en general está fragmentada. Si bien pueden a través del país apoyarse e inspirarse, dentro de cada ciudad hay mucha discriminación e incluso dentro de la misma comunidad. Hay mucha gente a la que el término 'comunidad' pueda parecerle extraño o generarle hasta picazón. Mucho gay que discrimina al que 'se le nota'. Medellín y en general el departamento de Antioquia goza de mayor apertura de mente en este tema, pero es complejo, no es una comunidad resuelta ni cohesionada. Con todo esto, ha logrado cosas importantes que en Chile puede estar haciendo falta todavía.

JUAN CAMILO: Creo que Colombia está partida en todos los ámbitos. Hay partidarios de cada punto de vista. Lo que no hay es comprensión y disposición a aceptar y entender al otro.

¿Cuáles son los principales prejuicios o estereotipos que todavía ves al interior de lo gay, hay mucha discriminación entre nosotros mismos?
  
ÁLVARO: Sí, mucha, y es algo con lo que yo también puedo aprender y barrer a casi a diario. En Chile era muy claro ver cómo los travestis discriminan a los transexuales y a los dragqueens, y viceversa, y todos detestan a los transformistas, que suelen ser hombres heterosexuales.

JUAN CAMILO: Completamente. Ser gay es como un autodictamen para que te comportes o luzcas de cierta forma. Es como un autojuicio. Yo particularmente disfruto mucho el jugar con imágenes y referencias de género. No me guta ser etiquetado, ni por mis comportamientos ni por mis atuendos.


¿Te has sentido alguna vez discriminado de alguna forma?

ÁLVARO: En Chile este año, curiosamente, cuando iba con mi esposo de la mano por el Paseo Puente, cercano a la Plaza de Armas, yo casi no me di cuenta al inicio, hasta que Juan se dio cuenta que una señora que venía casi en nuestra dirección nos iba diciendo 'Qué feo!' y lo repetía cada cierto rato. Juan le decía 'No mire entonces!' y ella insistía con lo mismo. También recuerdo que en el año 2009, de noche, por un barrio re seguro en Santiago, al cruzar la calle vacía, un auto iba pasando rápido y un tipo asomó la mitad del cuerpo por la ventana trasera y nos gritó iracundo 'LOS VOY A MATAR MARICONES CULIAOS' Esa vez fue más difícil, y claro, corrimos un poco en otra dirección. Ese carro siguió su camino, pero quedamos re paranoicos. Paradójicamente, en mi último trabajo en Colombia me fue increíble en este tema. Mis jefes eran totalmente pro derechos LGBTQ+, y fue inspirador poder trabajar desde ese plano cultural. En mis trabajos en Chile fue variopinto, hubo de todo, tuve jefes gays, heterosexuales y cero problema con el asunto, y jefes más conservadores, trabajé en distintas áreas, y a distintos niveles de escala empresarial. Puedo decir que en general, entre más grande la empresa, más ambigua o conservadora es con los derechos LGBTQ+, si acaso no discrimina derechamente.

JUAN CAMILO: Muchas veces. De hecho en espacios laborales siempre me siento cohibido. Ha habido un par de situaciones como solicitudes de cambio de comportamiento o hasta que retire información e imágenes de mis redes sociales. Casi que puedo afirmar que he sentido que me aceptan, pero parcialmente. Es casi como si me dijeran: "está bien que seas gay, pero no tan gay". De todas formas combato estas frustraciones siendo yo.

¿Cómo ves el panorama político social y los derechos LTGBQ en América Latina?

ÁLVARO: Avanza, hay cosas buenas que están ocurriendo. Pero es lento, y temo que será como en Europa, donde las leyes avanzan más rápido que la mentalidad general de la gente, y finalmente la estigmatización que recibe el ser homosexual en general, transexual, queer, bisexual, etc, no se erradique del todo. Es necesario entrar a educar a la gente a nivel masivo y familiar, es la única forma de que deje de ser un tema.

JUAN CAMILO: El contexto de América Latina la hace tradicionalmente machista. Se sigue teniendo grabada la idea de que haya un proveedor de recursos al cual se debe casi que venerar. Esos modelos son antiguos y no corresponden a la realidad. Y mas hoy en día que la población está en crecimiento. Cada vez hay menos miedo y mas ganas de vivir tranquilamente. Eso es clave para garantizar nuestros derechos.

¿Tienes algún ícono o algún personaje gay que te haya inspirado en la vida?

ÁLVARO: Antony Hegarty, del grupo Anthony and The Johnsons, actualmente Anohni. También de pequeño me gustaba Marc Almond, y Jimmy Sommerville, morí cuando de adolescente supe que le hacían un cover a Donna Summer, I Feel Love. De mi país, Pedro Lemebel, un escritor performer increíble y valiente a morir.

JUAN CAMILO: De hecho varios como Truman Capote, Frida Kahlo, Virginia Wolf, Reynaldo Arenas. Son muchos y dignos de admirar.


¿Tienes alguna película o algún libro en especial? ¿Algunos autores o géneros favoritos en cine o literatura?

ÁLVARO: Películas: El Color Púrpura con Oprah Winfrey y Whoopi Golberg. Cloud Atlas, y la serie Sense8 de las hermanas Wachowski, que son mis ídolas, y sigo sus bandas sonoras desde la adolescencia. Todo X-Men tanto en cómic como en el cine, y Miss Peregrine's Home for Peculiar Children. Son todas historias que me tocan mucho en el tema del viaje, y de encontrar tu sitio, al igual que Interstellar de Christopher Nolan. Christopher Nolan en general y M. Night Shyamalan (Life of Pi, Unbreakable, Split) son mis directores favoritos de cine.

JUAN CAMILO: Pues han habido varias cosas que me han marcado. En películas me gusta mucho Hedwig and the angry Inch y The Rocky Horror picture show. En literatura me encanta el trabajo de Oscar Wilde. Realmente no me centro en géneros de literatura o cine pues me gusta una amplia variedad.


¿Cómo te ves en diez años en lo personal y profesional? 

ÁLVARO: Componiendo música para documentales, cortometrajes, danza y teatro de corte feminista y LGBTQ+ en general, con Juan Camilo, quizá en Canadá, Chile, Colombia o Grecia, buscando adoptar.

JUAN CAMILO: Me veo bailando, feliz. Haciendo arte con mi esposo. Siendo pleno y por supuesto luciendo con el mejor estilo las canas. <3

Comentarios

Entradas populares