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EL CLOSET ABIERTO EN ESPAÑA CON DIEGO MANUEL BÉJAR: "Hay que trabajar más el tema de la homofobia interiorizada"

Por estos días se celebra el Madrid Pride. Todo el orgullo está presente y El Closet Abierto no podía dejar la oportunidad de entrevistar a Diego Manuel Béjar, autor del muy vendido libro gay Cómo seducir a un hetero, súper animado con su nueva faceta de dramaturgo, presentando obras nacidas de su pluma y promocionándolas a través de su plataforma Esa Gente. Informático de carrera, este asturiano ha sido en sus propias palabras un multioficios, una persona en constante creación un tío que hace cosas, pero dejemos que él mismo nos lo cuente.

Vamos por el inicio, tú naciste en Gijón, ¿te fue difícil ser visible en tu ciudad, cómo fue el proceso de asumir tu orientación sexual?

Fue difícil, como para casi todos, supongo, y más en esa época. Aunque no es una ciudad
pequeña (200.000 habitantes) no tenía ningún referente, no conocía a ningún homosexual, no tenía muy claro qué era lo que me pasaba porque no tenía con quién hablarlo, solo tenía claro que era algo de lo que no se debía hablar. Fue gracias a internet como descubrí que había sitios de ambiente en mi ciudad (paradójicamente, en el mismo edificio en el que vivía una amiga mía y en el que nos reuníamos con mucha frecuencia todos los amigos) y como pude contactar con otros homosexuales. En mi proceso hubo tres liberaciones: la primera, poder hablar con otros como yo libremente; la segunda, cuando empecé a decir que era gay; la tercera, cuando me vine a Madrid. Tenía miedo de contarlo en mi entorno, un lacerante miedo al rechazo, aunque al final, cuando lo hice, me encontré con que no solo lo tomaron bastante bien casi todos (hubo uno que no, pero es su problema, no el mío), sino que además en el mismo grupo también había otros homosexuales que tampoco lo comentaban.

¿Nunca tuviste miedo de ser un hombre visiblemente gay?

Nunca me propuse ser visible ni dejar de serlo. Sencillamente, surgió. Cuando llegué a Madrid, decidí no ocultarme ni mentir más. Salí del armario en los dos trabajos que tuve (a partir del tercero ya era abiertamente homosexual y se sabía, por lo que no tuve que decir nada). Cuando me llamaron de los informativos de Telecinco para hacer una noticia de mi proyecto Radio Chueca, para su emisión nacional, dije que sí porque era una publicidad importante, a pesar de que todavía había mucha gente en mi Asturias natal que no sabía “lo mío”, porque mi migración a Madrid fue a los dos meses de salir del armario. Se enteraron por las noticias hasta en el pueblo de León en el que veraneaba. Eso sí me inquietó, las reacciones que pudiera haber después de aparecer en los informativos como homosexual, pero no era miedo. Sin embargo, fue curioso, porque en ese pueblo el último año habían estado bromeando a mi costa por mi amistad con un chico de allí, el cual siempre presupuse que era heterosexual y con quien nunca pasó nada, pero después de que lo vieran en las noticias lo aceptaron perfectamente y las bromas finalizaron. Me temo que, aparte de que cuando la noticia está confirmada no hay lugar para rumores, en parte fue porque cuando sales en los informativos como un empresario de éxito en Madrid dejas de ser “maricón” para pasar a ser “gay”.

Tu afición es la informática y el internet, ¿sigues haciendo cosas de analista programador o ya no?

Sí, claro. Hago la programación de Universo Gay, que recientemente he rehecho partiendo de cero para rehacer una web más rápida, sencilla, con mayor privacidad y seguridad, y adaptada a las nuevas tecnologías. También a veces me meto en proyectos tecnológicos como una oportunidad para seguir aprendiendo. Siempre tengo algún proyecto en mente, me gusta tener siempre algún desafío.

¿Cuál fue la motivación para mudarte de Asturias a Madrid, el hecho de conseguir más
oportunidades o poder llevar una vida gay más plena?

Cuando vivía en Asturias, la frase para ligar era “¿Asturias o trabajas?”. Había mucho
desempleo, no encontraba trabajo más que para cosas puntuales que nada tenían que ver con lo que yo había estudiado y quería hacer: cuidar niños, administrativo en una ferretería. Trabajaba en cualquier cosa y con el dinero que conseguía me compraba libros de informática para seguir aprendiendo por mi cuenta. Cuando salió la oportunidad de venir a trabajar a Madrid, dije que sí y me vine casi de inmediato. Me hace gracia porque desde pequeño, por esas cosas de vivir en provincias, le decían a mi madre “Este niño es muy listo, va a acabar en Madrid”. Y en Madrid estoy (risas). Obviamente, en Madrid mi vida fue más plena porque fue empezar de cero. Las capitales siempre ofrecen una segunda oportunidad, además de estar llenas de opciones.

¿Siempre te sentiste atraído hacia la literatura, el arte y las comunicaciones? ¿Qué
estudiaste?

Desde niño me fascinó la literatura. Los libros eran mi refugio, y escribir también era mi vía de escape. Escribí mucha poesía y relatos, participé de talleres de creación literaria. Me fascina el arte en todas sus vertientes porque el buen arte siempre tiene varias lecturas: como mínimo lo evidente y el trasfondo. De las comunicaciones me enganchó la posibilidad de llegar a la gente y poder arrancarles una sonrisa, desde que empecé a hacer radio a finales de los 90 en Asturias me enganché a todo lo que es comunicación. Y luego llegó internet. Pero lo que estudié fue informática que al final la utilizo un poco para lo mismo: ayudar y entretener. Y bueno, que también devoraba todo tipo de libros, incluyendo libros de texto de comunicación y periodismo, pero también psicología, sociología y mucha narrativa, por supuesto.

Fuiste el creador del portal Chueca, uno de los primeros o el primer portal gay español y actualmente diriges Universo Gay, ¿te demoró mucho poner todo en forma para Chueca?

Empecé Chueca.com en 1997. En ese momento no tenía ningún referente, pero es que además yo me dedicaba a hacer otras webs que sí me facilitaban ingresos. Sin embargo, como Chueca lo hice por amor al arte y nunca pensé en ello como un negocio (durante años la página no tenía ningún tipo de anuncio ni ingreso de ningún tipo), tuve la ventaja de que hacía lo que me daba la gana sin preocuparme por qué pudieran estar haciendo otros ni por buscar ingresos. La sorpresa fue cuando me encontré con que, precisamente eso que hacía de manera altruista, acabó siendo mi mayor fuente de ingresos.


¿Qué se siente haber sido considerado en tu país uno de los hombres gay más influyentes?

En su momento fue un subidón el verme reconocido en listas en la que había tanta gente a la que admiro, en el periódico El Mundo y la revista Zero. Pero vamos, que no te cambia la vida. De hecho, hasta que no lo has dicho ni me acordaba ya. Tengo la suerte de hacer lo que quiero y poder cambiar radicalmente de profesión de un día a otro, aprendiendo constantemente, algo que me encanta y que hago todo el tiempo. Según la temporada soy informático, editor de libros, autor teatral, escritor, hostelero. Y todo lo que hago es porque me da la gana, no por buscar un reconocimiento. Pero, sin duda, que se reconozca lo que haces es un apoyo importante. Es una palmadita en la espalda que, cuando tienes que trabajar tanto para conseguir aquello que te propusiste, anima mucho. Igual que cuando recibo un correo electrónico o un mensaje por Facebook de alguien desconocido para agradecer que algo que he hecho le ha hecho algún tipo de bien. Todavía guardo la primera carta (¡por correo postal!) que recibí en esa línea, yo tenía 17 años.

¿Cuáles son esas apps que nunca deberían faltar en nuestros móviles?


Para mí, sin duda, Whatsapp y las redes sociales, siempre que se usen con sentido común. Y las de ligoteo para quien las necesite, claro, en su momento me vinieron muy bien.

¿Cómo va la editorial Stonewall, ves más chicos gay o LTGBQ con ganas de publicar? ¿Las 
nuevas plataformas digitales reemplazarán al libro o las publicaciones físicas o harán que se adapten aún mucho más?

Ahora mismo la editorial está proceso de cierre, y ya no publicamos más libros. Da mucha
pena, porque era algo muy bonito y emocionante, pero los hábitos de la gente son los que son y llega un momento en que te das cuenta de que estás trabajando no ya para no ganar nada, sino además poniendo dinero de tu bolsillo. Y, para eso, prefieres hacer otras cosas. Me gusta hacer cosas que me motivan, pero al final también necesitas pagar gastos para vivir, comer. Sobre las plataformas digitales, creo que convivirán con el libro físico porque hay un poco de fetichismo en el olor del libro. Obviamente, las plataformas digitales permiten publicar a cualquiera, y eso es un arma de doble filo. Hay gente muy válida que gracias a eso puede publicar, pero al publicar literalmente cualquiera, se saltan procesos de edición. No hay filtros de contenidos, ni de calidad, y proliferan los escritores que consideran que la corrección ortográfica es un lastre “porque el mensaje se entiende igual”. Mucha gente confunde autoedición (editarse uno mismo, pero con los procesos de edición: corrección ortotipográfica, corrección de estilo, maquetació; etc) con autopublicación (subir a internet el fichero de Word con lo que escribiste del tirón y que sea una herramienta automática la que lo convierta a formato ebook). Y, al final, al juntarlo todo, lo que se produce es una saturación, un ruido de letras, que hace más difícil aún encontrar esa joya escrita que circula por las redes.

Si lo colocamos en una balanza ¿cuál es tu mayor pasión, la literatura o la informática?


¡Ahora mismo el teatro (risas)! Va según el momento de mi vida, disfruto con todo lo que
hago, y supongo que en parte es porque voy alternando mis obsesiones. Cada cosa tiene
distintas necesidades y satisfacciones. Pero en general lo que me gusta es hacer cosas que le puedan llegar a la gente y aportar algo en sus vidas. Seguramente sea un trauma psicológico que me lleva a buscar la aceptación de la gente, que al final da igual porque siempre habrá alguien que piense que soy un gilipollas y posiblemente tenga razón.

La comunicación digital era muy diferente en los noventa, de alguna forma fuiste el pionero al colocar el tema gay en la blogosfera española, ¿te sientes un precursor?


En su momento había cosas en las que se podría decir que fui pionero, al menos en España. Pero de eso ya ha pasado mucho tiempo, y echando la vista atrás seguramente mi mayor mérito sería el de no haber tenido miedo ni pudor a la hora de ponerme a desarrollar un proyecto que la mayoría de la gente veía como arriesgado y complicado.


Eres un emprendedor infatigable que siempre está buscando nuevas ideas en el campo de la cultura y el ocio, ¿alguna vez te has sentido tan estresado al punto de querer hacer una pausa en todo?

No. Cuando hago una pausa me agobio mucho, me siento que estoy perdiendo el tiempo. No soy capaz de estar sentado en un sofá sin hacer nada. Tengo que tener la mente siempre ocupada. Lo que sí me estresa es cuando hay tantas cosas tan diferentes que quiero hacer y no me da tiempo para todas ellas. En ocasiones, me pasa dos o tres veces al año, me centro tanto en las cosas que quiero hacer que llego a estar hasta dos noches sin dormir. Sé que es malo, y que ya tengo una edad, pero disfruto de esas 50 horas consecutivas de trabajo sin interrupción de ningún tipo, ni siquiera para comer.

¿Cómo ves el actual rebrote de homofobia que vienen de la extrema derecha con iniciativas como el bus de Hazte Oír?

Es una ley básica de la física. Toda acción tiene una reacción. Los avances sociales siempre traen asociados la oposición de grupos retrógrados. Lo del autobús de Hazte Oir me pareció una vergüenza, incluso para gente tan dada al ridículo. Pero estuvo genial que tuvieran una respuesta tan contundente por parte del grueso de la sociedad.

¿Qué fue lo más retador de escribir ese libro tuyo famoso dentro de la comunidad LTGB «Cómo Seducir a un hetero»? ¿Alguna vez lo intentaste?

El mayor reto fue terminar de escribir la novela, porque haciendo tantas cosas a la vez había meses que no podía sentarme tranquilamente a escribir ni un ratito, y luego cuando lo retomaba me llevaba varias horas repasar todo para poder continuar con coherencia.

Hubo un momento en el que pensé que alguien podía sentirse ofendido, y eso llegó a
limitarme una temporada, pero luego llegué a la conclusión de que cuando escribes tienes que pensar en lo que quieres escribir y no en lo que pensarán los demás. Si escribes una comedia ácida en la que ridiculizas a todo el mundo, te expones a molestar a alguien que se lo tome por lo personal sin darse cuenta de que en realidad estás ridiculizando todo el mundo que te rodea. Tampoco quería escribir un texto en el que todo el mundo es feliz y les pasan cosas idílicas, lo que quería retratar era gente tóxica amargada y atormentada que actuaba desde el rencor y el egoísmo, que por otra parte, por desgracia, me parece mucho más real.

Y no, nunca intenté seducir a un hetero. Supongo que todos de una manera u otra hemos
sentido una atracción especial por un hetero, y era esa frustración de querer alcanzar lo
imposible lo que quería retratar.

¿Te sientes un bear sexy o atractivo?

Aun siendo consciente de que hay gente para la que tengo cierto atractivo, no puedo menos que admirar la imaginación de esas personas capaces de ver belleza donde claramente no la hay (risas). Lo de posar desnudo me daría pudor, pero tampoco creo que ninguna revista me lo vaya a pedir nunca, así que tampoco voy a pensar mucho en ello.

¿Tienen algún personaje gay o de ficción que te haya inspirado en la vida?

Por desgracia crecí sin referentes LGTB. Ya tengo una edad, y cuando era joven no había
personas LGTB visibles, salvo quizá Bibiana Fernández (entonces Bibí Anderson) y Madonna
que una vez dijo que era bisexual. Los referentes los conocí ya siendo mayor, y he tenido la suerte de conocer en persona muchos de ellos.

A diez años del matrimonio igualitario, ¿se ha logrado todo o qué debemos pedir o exigir ahora a los políticos o los gobiernos?

Quedan muchas cosas. Todavía siguen siendo asesinadas y torturadas demasiadas personas, todavía hay discriminación, bullying. Hay que seguir trabajando en la educación. Y en mi opinión hay que trabajar más el tema de la homofobia interiorizada. Si conseguimos que la presión social deje de crear monstruos atormentados por su propia identidad dispuestos a agredir a sus iguales para demostrar a esa sociedad opresiva que ellos no son lo que realmente son, las agresiones se reducirían considerablemente.


¿Cómo nace la idea de montar la compañía de teatro Esa Gente, cómo va el montaje y la acogida de las dos obras que has presentado el monólogo de Cómo seducir a un hetero y La Negociación?

Fue prácticamente sin querer. El texto del monólogo surgió como una forma distinta de hacer las presentaciones de la novela, pero como gustó mucho pensé en que podía tener entidad propia. Y de repente, casi al mismo tiempo, apareció un actor que quería representarla y un teatro que quería alojarla. Y de ahí surgieron otras obras, otras salas. La Negociación se representó durante un mes, hasta hace una semana, en Miami con el título Machos al borde de un ataque de nervios, y están preparando una nueva temporada en Madrid. También, y esto me hace mucha ilusión contarlo aquí en absoluta primicia, hay un equipo de actores maravilloso en Lima que están preparando el estreno tanto de La Negociación como de Razones intangibles, otra pieza de microteatro que trata la parte más siniestra del amor.

¿Vas a dedicarte más de lleno a la dramaturgia y la dirección?

Me gustaría. A diferencia de la literatura y la informática, cuando haces teatro cada paso que das tiene un resultado visible inmediato. Y, sobre todo, con el teatro puedo ver directamente, escondido en la última fila, las reacciones del público. Además, últimamente estoy viviendo bastantes emociones muy intensas con el teatro, con mi obra en distintos países y una buena aceptación por parte del público.

Vivir sin pasión es no vivir, ¿cuál consideras tú ha sido la clave de tu éxito en cada una de las iniciativas que has emprendido? ¿Qué es el éxito, tan solo algo material que puede medirse?


Primero hay que aclarar que no he tenido éxito en todas las iniciativas que he tenido, y
supongo que esa es la clave: no tener miedo al fracaso. Tengo más miedo al “ni siquiera lo
intenté” que al fracaso.

Y, bueno, me preguntas qué es el éxito. El éxito es algo subjetivo. Para mí no es la fama ni el reconocimiento ni el dinero, sino conseguir llevar a buen puerto el proyecto que te habías propuesto.

¿Qué haces en un día normal común y corriente cuando dejas a un lado todo y quieres

dedicarle el tiempo a Diego, tus pasatiempos?

¡Quiero ir al Parque de Atracciones! Me encanta que me pongan del revés y me den vueltas (estoy hablando del Parque de Atracciones, no de sexo; bueno, también de sexo).

¿Cuáles son esos prejuicios o estereotipos que todavía existen dentro de la propia
comunidad LTGBQ que fomenta la discriminación entre nosotros?

En el mundo masculino, sobre todo, veo una especie de obsesión en mucha gente por
demostrar una masculinidad que ni siquiera les es innata, o querer demostrar que se es más o mejor. Yo pienso que igualdad es no tener que demostrar nada: eres quien eres y ya está.

¿Qué opinas de los políticos de tu país?


Hace un par de meses que dejé de opinar. Y no tanto por los políticos de mi país, que tengo cuerda para todos (para unos mucho más que para otros, también es cierto), sino por las redes. Es imposible tener un debate político. La mayoría de la gente está viciada, se deja llevar por sus intereses de una manera tan ridícula que ni siquiera están defendiendo sus propios intereses (que sería egoísta, pero al menos tendría algún sentido), sino las posiciones de un partido político que no les tiene en cuenta porque ni siquiera sabe quiénes son, por encima de los hechos, la lógica, la ética. Cualquier mierda se utiliza para atacar posiciones contrarias, y cualquier cosa que se utilice para atacar tu posición es falsa. Y todo esto sin reflexión, sin análisis. Los míos son buenos y el infierno son todos los demás. Así no vamos a ningún lado.

Personalmente no soy de ningún partido, aunque haya partidos que me inquieten más que
otros, o me pueda sentir más cerca (o diametralmente opuesto) a unos que otros. Pero sin un sentido de pertenencia, desde el análisis de la realidad. Y eso me permite criticar a un partido por una actuación concreta aunque ese partido sea el que más se acerque a lo que yo pienso. Puedo estar equivocado o no, pero al menos son mis ideas y mi forma de pensar, sin que nadie me lo haya dictado. Pero también eso resulta en que por el mismo comentario me pueden llamar tanto “facha” como “rojo bolchevique”, porque en el debate político ya no se distinguen matices y solo se aplica el juicio inmediato.

El porno es necesario para la gran mayoría de gays, ¿es tu caso?


Pues la verdad es que no. Aprendí a masturbarme tirando de imaginación y mundo interior, y con eso me quedé. Paradójicamente tengo buen trato con varios actores porno a los que conocí en distintas situaciones, y es curioso porque al menos los que yo conozco son muy buena gente y les veo de otra forma distinta a como los pueden ver sus fans.

¿Cómo te va el feedback en las redes sociales?


Bien, muy bien. Es genial cuando alguien dedica un rato de su vida a escribirte, sin conocerte de nada, para agradecerte el rato divertido que les ha hecho pasar tu obra.

¿Te gustaría ser padre, tener una familia, lo has conversado con tu pareja?

Durante muchos años he querido ser padre. Luego llegué a la conclusión de que si ni siquiera soy capaz de que una cobaya me sobreviva más de un año, no debería plantearme tener un hijo.

¿Consejos para mantener la llama del amor? 

En mi caso el truco fue encontrar alguien que me aguantara lo suficiente. Y aguantarme a mí no es tarea fácil. Que todo el mundo tiene sus manías y tal, pero para quererme a mí hay que tener mucho valor (risas).

Si te pregunto en este momento ¿cuál es el hombre vivo más sexy de tu país y del mundo que me dirías?

¡El hombre que lleva ya más de dos años aguantándome y que está sentado a mi lado
pacientemente esperando a que termine de responderte las preguntas! No es peloteo ni una pose. No me imagino la vida con nadie más que él. La gente sexy llega un momento que deja de serlo, o incluso al revés, hay gente fea que de repente empieza a ser sexy. Pero lo que no tiene precio es saber que has encontrado, por fin, la persona para la que estabas destinado.

¿Qué conoces de mi país El Perú?

Nunca he tenido ocasión de viajar a América, y Perú es, junto a México y Argentina, uno de los países que me encantaría conocer. Me gusta todo lo que rodea al Machu Picchu, lo que significa y los misterios que aún lo rodean, pero sobre todo me encantaría poder hacer el viaje en tren, recorriendo el país, para llegar hasta allí; me han dicho que es impresionante por la belleza de sus paisajes. Espero poder ir algún día y verlo con mis propios ojos en lugar de a través de documentales. Y, sobre sus gentes, no me cabe la menor duda de que serán lo mejor del viaje, a tenor de la hospitalidad y simpatía que he recibido de los inmigrantes peruanos en Madrid.

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